martes, 30 de julio de 2024

El último viaje del Demeter

El diario de a bordo del carguero Demeter es probablemente el tramo más logrado y aterrador de la novela que hizo a Bram Stoker definitivamente inmortal: Drácula. Realizar una película centrada en ese viaje tremendo es una idea cinematográfica buenísima, que llevaron a cabo el año pasado con una producción muy solvente y ambientada. 

La película sólo incorpora una licencia innecesaria y gruesa al hilo de los tiempos que corren, aunque la parchea para que "cante" menos: ese médico negro formado en el Cambridge del siglo XIX. El actor es solvente, así que la bola pasa sin indigestión, porque la narración funciona en sus primeros compases, ágil, cuidadosa y marinera. 

Todo va bien, hasta el niño y la joven que el vampiro lleva como kit de barritas energéticas son aportes atinados para el buen desarrollo del material. Podrían haber rentabilizado más la visita guiada del nieto del capitán al médico, excelente recurso para saber cuántos rincones tiene el barco y dónde está cada uno respecto a los otros. Aunque, en líneas generales, las sucesivas situaciones que componen el inicio de la aventura cumplen sobradamente.

Por desgracia, la película naufraga en lo único en lo que no debe hacerlo. Pero es que en esas mismas páginas del diario está la clave de lo que inspira más terror que ninguna otra cosa: lo no visible, lo presentido, lo oculto, algo que golpea sin testigos y desaparece dejando la muerte tras de sí.   

En fin, que el problema viene cuando se empeñan en mostrar al monstruo sin necesidad y mucho antes de tiempo. Podían haberle preguntado a Spielberg, caramba, o revisar sus clásicos (Tiburón, Encuentros en la 3ª fase, El arca perdida...), para entender lo que conviene demorar la imagen explícita. Y ya de paso, decidir mejor lo que se muestra al llegar ese momento crucial. 

Vaya, otro inexplicable naufragio.

 

lunes, 29 de julio de 2024

domingo, 28 de julio de 2024

Godzilla y Kong: el nuevo imperio.

"Con la reacción química, ese metal líquido se convierte en un mecanismo de ingeniería que hace que se junten las dos pirámides electromagnéticas, generando una onda de choque anti-gravitatoria, pero solo por unos pocos minutos. Eso debería mantener a esas cosas lejos de los portales, después todo lo que esté arriba se desplomará"

He aquí la explicación -transcrita palabra por palabra- del meollo del asunto de las chufas de los titanes Godzi y Kong, entre otros primates, lagartos, serpientes y megamaripositas. 

Esta imprescindible disertación científica la ponen en boca del bloguero conspiranoico que baja a "la tierra hueca" con el equipo de rescate planetario-sísmico-eco-étnico. Se supone que el tipo es un personaje cómico, debe ser por eso que es el único capaz de soltar esa parrafada del tirón sin descojonarse.

Entre tanto, un Kong reforzado con un guante transformer (hasta es amarillo) y un Godzilla con radiación rosa barbie, siguen destrozando esas ciudades milenarias que dan grima a la industria estadounidense del cine, para esta entrega Roma, Cádiz y El Cairo. Queda la Esfinge en pie de pura chiripa. 

Al de rest is rugidos y rejostios. Habrá secuela.

sábado, 27 de julio de 2024

Del Revés 2: el aburrimiento en Pixar es francés.

La hemos visto, refrigerando un tarde juliana sin niños al cargo ni en cercanía. Ya no van ni a los cines. Ese es probablemente uno de los problemas de ésta y otras muchas comedias, animadas o no: que la risa apenas se contagia, cada cual suelta su "jeje" aislado en una islita rodeada de butacas vacías.

Los chistes, claro, deberían ser mejores. La nueva de Pixar, que ha pulverizado los recórds taquilleros del año (sea cual sea el lugar del listón actual), mantiene la irreprochable factura pixariana, pero no aporta nada nuevo en lo gráfico, en lo escenográfico, en personajes, movimiento o textura. Es más de lo mismo, una calculadísima y muy solvente secuela de la primera, que peca de novedades poco interesantes y arquitectura mental de la protagonista ya conocida.

Apenas hay un buen momento para describir la pubertad de la niña, cuando se despierta estrenándola con un montón de sensaciones nuevas, apelotonadas y contradictorias. Y uno verdaderamente emotivo casi al final, cuando todas las emociones que la habitan se abrazan a la personalidad confusa de Riley.

Por lo demás, todo ñoño y ramplón: la aventura de campamento y hockey no puede ser más básica y sin sustancia, las amigas veteranas se desaprovechan tanto como las nuevas, los padres tienen que esperar su momento hasta los créditos finales...

Del Revés 2 es un ejercicio correcto para hacer caja sin quedar mal. Pero indigno del estudio más genial de los últimos treinta años de Hollywood.

martes, 16 de julio de 2024

Fly me to the moon

Ligera y simpática, innecesariamente alargada, Fly me to the moon tiene un ritmazo en su primera mitad (con la protagonista desplegando todas sus mañas), y se desinfla un poco en la segunda, más romanticona y blandita. Aunque la peripecia lunar vista desde la base cuenta con suficiente atractivo para mantener la función viva y amena.

Channing Tatum hace un poco de puerta (5), pero Scarlett Johansson está de 9, sencillamente espectacular de guapa y de actriz. Una pena que los secundarios que les rodean no estén todos tan perfilados como el que encarna Woody Harrelson con evidente satisfacción y talento (¡qué carrerón, por cierto, el de este chalado!)

En fin, mientras sale otra vez la luna le pongo al conjunto un bonito 6. Hasta le añadiría medio punto extra por no ir de crímenes horrendos, superhéroes y supervillanos, distopías pesimistas ni tiroteos, explosiones y chatarras motoras.

Aún se puede volar en Hollywood.

miércoles, 26 de junio de 2024

Malas jugadas


He aquí un buen ejercicio para distinguir entre realizador y director, con dos películas equivocándose en qué historia necesitaba a un profesional u otro.

Menudas piezas, que ha tenido un éxito razonable para lo que en España se estila, está hecha por Nacho García Velilla. Repasando su filmografía y trabajos de televisión considero que no se ha encontrado con una historia mejor hasta la fecha. Por desgracia, nuestro producto audiovisual sigue pecando de poca confianza en los relatos ejemplarizantes, épicos, bonitos. Parece que nos dan pudor si no se le ponen detalles de humor sarnoso, líneas de mal gusto, personaje paródico... hay que satirizar algo, el pijerío, el chonismo, el barrio, el colegio de élite... ¡algo! (o mejor, todo).

Para eso viene al pelo un director como Velilla, fogueado en series como 7 vidas o Aida y películas conocidas y algo vergonzantes: Villaviciosa de al lado o Perdiendo el norte. Lo que me asombra es que esta clase de producto pueda atraer a la gente a salas, me parece de pantalla en respaldo de avión o sofá casero una tarde cualquiera. La textura, la atmósfera, el tono, los encuadres, la puesta en escena... cuanto engrandece cinematográficamente un guion - salvo el casting, que hubiera brillado mucho más en una película más brillante - es de bajo perfil, es más de teleserie semanal que de largometraje con estreno y photocall. 

No sé, a lo mejor imagino decisiones conscientes donde sólo hay limitaciones presupuestarias o estéticas libremente adoptadas que a mí no me son afines. Pero viendo lo que la historia promete y lo que da, parece que hay que rebajar hasta en los acabados cualquier mensaje convincente sobre la oportunidad de ciertas prácticas y valores en el proceso formativo de las personas.  

Aunque el resultado es simpático a pesar de todo, casi aceptable si para verla no has pasado por taquilla a precios de Madrid. 
 
Por contra, tenemos Matusalén, la segunda película para el cine de David Galán Galindo, director de la muy estimable (aunque corta de presu) Orígenes secretos. Y el resultado en pantalla es Cine. Por desgracia para una historia flojita sostenida una vez más por los actores, un cómico de talento como Julián López y varios más que le acompañan sin apenas papel (Miren Ibarguren y María Barranco como los casos más sangrantes, no son personajes, sino roles). Los jóvenes Elena, Jasón, Lucía y Judith, con papeles tan tópicos como los que les tocan, hacen lo que pueden. Y a Miguel Rellán le basta con estar, es con José Sacristán lo mejor que nos queda en activo. 

Excelentemente rodada, no vale un visionado completo, aunque se lo concedí. De lectura plana, poco graciosa, vaga en las soluciones (lo del examen, lo de la policía o lo del influencer...). Sólo se eleva hasta el ansiado bien alto en una canción afortunada y en las escenas de Alberto San Juan (que se está especializando, por cierto, en el momento estelar prácticamente único de películas olvidables como ésta o Loco por ella).

Matusalén es, en fin, una telecomedia pasable con empaque cinematográfico y Menudas piezas una historia para el cine que se empaqueta como tele. Y así vamos. La taquilla sigue en crisis, claro, ni Telecinco, ni RTVE, ni Amazon garantizan el interés de las producciones patrias. 

Pero es que ya lo decía el padre de Una Historia del Bronx: "No hay nada peor que el talento malgastado".


martes, 25 de junio de 2024

El viejo amigo Donald Sutherland

Han pasado un par de días desde que murió Donald, pero resulta difícil hacerle una entrada a un actor de su calibre. ¿A quién no le caía bien Donald?

Donald Sutherland era un canadiense cuya sonrisa podía competir con la de Nicholson, contemporáneo suyo con sólo dos años menos. Jack se retiró mucho antes, el viejo Donald actuó en cambio hasta el último día, convirtiéndose en ese amigo fiel que sigues viendo de vez en cuando, le admiras su pelazo y lo pasas bien con él dure ese rato lo que dure. 

Cuando el cine en la pequeña pantalla no iba por streaming, era imposible caer en una con Donald y no seguirla hasta el final. A Donald le bastaban unos pocos minutos para seducir: dando un repaso político en JFK, como padre acomodaticio y entrañable de Orgullo y prejuicio o abogado mentor sin licencia en Tiempo de matar... Eso cuando empezó a tirar de papeles secundarios en grandes producciones.

Antes había hecho de todo y todo lo hizo bien: Gente Corriente, Novecento, Casanova, Los violentos de Kelly, M.A.S.H., Camino a la guerra, Amenaza en  la sombra, La invasión de los ultracuerpos, Klute,  El gran robo del tren, Ha llegado el águila, Doce del patíbulo,  Space Cowboys... La lista da la vuelta a Canadá, pasando por Hollywood, Gran Bretaña y Australia.

Era la versión canadiense de un Michael Caine, con quien -por cierto- trabajaría en más de una. ¿Con quién no trabajó Donald?. Caine se retira con la que estrenará este verano. Donald tiene otra pendiente de estreno. Los grandes golfos del último medio siglo, capaces de actuar convincentemente sin esfuerzo visible, nos dicen adiós.

Se echan de menos como los viejos amigos.