miércoles, 24 de enero de 2024

Varios asuntillos del cine reciente

Ha fallecido Norman Jewison. Para los de la ESO (y después más): director de El rey del juego, ¡Que vienen los rusos!, En el calor de la noche, El caso Thomas Crown, El violinista en el tejado, Jesucristo Superstar, Rollerball, F.I.S.T., Justicia para todos, Agnes de Dios, Hechizo de luna, El dinero de los demás, Huracán Carter... Con esa bestiada de carrera, antes TVE te hacia un ciclo. Ahora no las encuentras ni en streaming. Mis disculpas, Norman, están gilipollas.


Han nominado al Oscar a Robot Dreams, de Pablo Berger, como mejor largometraje de animación. Se bate contra Miyazaki, Pixar, Spiderman... También le han caído dos nominaciones a La sociedad de la nieve, de J. A. Bayona: mejor película extranjera y vestuario. Lo del vestuario tiene su coña teniendo en cuenta lo que pasaron en los Andes.

Me he enterado de que se va a estrenar (no sé si en cine o en plataforma) American Fiction, una que promete enormemente. Que dedicándose a esto de escribir, blogs y libros, da pena no ser negro. Aunque al paso que llevamos, ser autor español heterosexual de mediana edad que escribe sobre la conquista de América va a convertirme igualmente en paladín de un colectivo vulnerable y maltratado.

 

martes, 23 de enero de 2024

La sociedad de la nieve

Bayona demuestra, por si quedaba alguna duda, que puede filmarlo todo de manera abrumadoramente solvente. Elige volver a sus historias de pérdidas terribles (El Orfanato, Lo imposible, Un monstruo viene a verme), añadiéndole un accidente aéreo aterrador, la grandiosidad del paisaje andino, un reparto cuidadísimo (bien por la imposición de uruguayos hablando uruguayo) y mucho respeto al tratar el tema más escabroso de aquella situación extrema. 

En términos narrativos, sigue siendo un buen discípulo de Spielberg (esa carrera de un oficial chileno por el pasillo administrativo casi al final). Aliña con tino y sin sonrojo donde toque con la música idónea, preferentemente emotiva. Reserva un par de parlamentos largos para el discurso de los supervivientes y mete gran angular a saco cuando llega el pánico incontrolable.

En cuanto a la peripecia narrada, no hay nada que añadir. Tremenda. Y las píldoras de realidad que trasladan los nombres sobreimpresos en pantalla y las imágenes finales elevan la propuesta a un lugar libre de crítica. 

Buena película.  


 

lunes, 22 de enero de 2024

Los que se quedan

El sábado por la tarde vi la de Alexander Payne, uno de los pocos cineastas humanistas que le quedan a Hollywood. La película me pareció de lo mejor que han cocinado en USA el año anterior y nos estrenan en éste. Sin inventar argumentalmente gran cosa, Los que se quedan tiene el punto exacto de todo. Un guion magnífico y un reparto imponente con el gran Paul Giamatti a la cabeza.

Como todas esas comedias agridulces de Payne con las que uno se identifica y vivifica, Los que se quedan está en realidad llena de dolor y miserias, desde el chalaneo de aprobados que intenta la dirección del colegio para alumnos con padre "donante", hasta el cuadro clínico de uno de esos padres, que aplasta con una sola frase. 

Prácticamente todo, salvo el humor para sobrellevarlo, es derrota en Los que se quedan: la muerte injusta que habla de cómo las han gastado siempre en "los Estates" cuando se trata de alistar jóvenes para la penúltima guerra; la madre doliente pero valerosa que guarda en una pequeña sombrerera su más conmovedor tesoro; unos niños de papá que tienen a los papás ocupadísimos en sus cosas; un profesor amargado y amargante como la última defensa en un mundo que debería ser mejor, pero ha renunciado a serlo sin sentimiento alguno de culpa; una botella de licor carísimo que simboliza ese mundo en venta; el incomprendido alumno adolescente con el que aún se puede conseguir una única victoria pírrica.

Ya digo que la premisa argumental no es originalísima ni falta que hace. A partir de ella, Payne desarrolla otra de sus bonitas historias que beben de la vida misma, dentro de este pequeño planeta, en sus zonas de paz y desconsuelos. 

martes, 16 de enero de 2024

Reivindicando Davides, toma 1: Volver a empezar.

Esta escena no tiene beso, aunque tampoco hace falta. No debe haber más de 10 en el cine español de semejante calado. Todo lo que contiene es oro puro, la vida de dos hombres haciendo balance en diez minutos fulminantes, para quien dude de aquel Oscar lejano. Y cómo está Bódalo, cómo lee y guarda luego el papel en el sobre como quien cierra un ataúd, cómo le devuelve el diagnóstico a Ferrandis, cómo se sienta y bebe después. Su oponente no se queda atrás, Ferrandis está contenido, resignado y valiente.

Garci, en los 80, era infalible.

martes, 9 de enero de 2024

Todos los nombres de Dios.

Una de esas que le salen a Calparsoro. De inicio y acción potentes, desarrollo cuajadito de clichés (como de anuncio bien hecho) y final más o menos coherente, pero flojete.

No siempre pasa. A veces le sale algo como Cien años de perdón. Con ésta no ha sido el caso. Ha sido lo del párrafo primero.

P.D.: Tosar va necesitando otros géneros. Y la Cuesta dejar de aceptarle papeles-muleta a Calparsoro.

Ventura Pons y las películas que nunca hizo

Ventura Pons acaba de morir. 

La frase anterior podría ser el título de una película suya, aunque habría que decidir si documental o de ficción, si de risa gorda o de seriedad elegante. Porque Pons, en los cuarenta años que duró su carrera, se apuntó a todo, a un estilo y a su contrario, a lo peor y lo mejor del cine, a juez y a parte. A veces me parecía el Jekyll y Hyde del cine catalán. 

Arrancó en los documentales, con los que logró algunos de sus mejores trabajos (recuerdo con especial cariño El gran gato), e hizo mucha comedia caspa (y la comedia catalana caspa es muy caspa). Hasta que en 1994 se sacó de la manga cinco preciosidades consecutivas: El porqué de las cosas, que enlazó con Actrices, Caricias, Amigo Amado y Morir (o no).

Después volvió a los callejones populacheros sin despeinarse. Concediendo aún a su Jekyll algún destello valioso (documentales afortunados, un papel lucido de la Sardá...). Aunque se inclinó nuevamente por más comedia caspa o películas claramente fallidas, incapaces de reproducir la fórmula que le devolviera a la elegancia de los años noventa.

En fin, una prolífica pero extraña carrera la de este director de cine y teatro, productor, guionista y hasta vicepresidente de la Academia de Cine, querido por el catalanismo oficial, asiduo al Festival de Berlín, laureado con distinciones varias, de índole nacional e internacional, cinematográficas e institucionales. 

Conoció el éxito comercial y el autoral, el pedestal y la picota. Y nos quedamos esperando la gran película testamento, que nunca llegó. Descansa en paz, Ventura (podría ser el título de otra peli).



   

miércoles, 3 de enero de 2024

El profesor de baile

Se ha ido con solo 75 años el gran Tony Wilkinson, el que enseñó a bailar a unos cuantos parados británicos. Y que, ya metido en faena, dio lecciones de interpretación a George Clooney (Michael Clayton), a Marisa Tomei (En la habitación), a Gwyneth Paltrow (Shakespeare in Love), o a Christian Bale en Batman Begins. Entre otros muchos que necesitaban "soltarse" o "perfeccionar".

Actuaba desde los dieciocho. Consiguió el éxito internacional gracias al inesperado pelotazo de Full Monty, casi con cincuenta. Apenas tuvo protagonistas plenos, pero le otorgaba verdad a cada personaje que le tocase en suerte. Y de paso, enseñaba a otros a bailar mejor o, como poco, a defenderse.  He oído por ahí, en las pistas y academias de baile, que además era buen tipo, socarrón y generoso.

Buen viaje, Tony.