jueves, 31 de julio de 2014

Ideas de verano, última: disfrutar con los amigos



Y eso es todo de momento, amigos. 
Me he ido a poner cada una de estas ideas en práctica.
Nos vemos.

martes, 29 de julio de 2014

Open Windows



Vigalondo tiene talento, de eso no hay duda. Inventa cosas, a veces en la historia, a veces en su envoltorio. Lo difícil, desde luego, es equilibrar el qué y el cómo para conseguir un pleno en la mente del espectador. 

En Open Windows se tiene la sensación durante muchos minutos de que al director le será posible compaginar lo fascinante de su formato con la calidad de la intriga. Pero el problema de las intrigas es precisamente que la potencia de su desarrollo obliga a ser autoexigente en el desenlace. Vamos, que si vas a jugar a las muñecas rusas, asegúrate de que cada una encaja bien dentro de la anterior. Hay que mantener la coherencia y resolver con acierto. 

Creo que Vigalondo no lo consigue. Si le hubiera salido bien, el boca a boca habría hecho crecer la asistencia de espectadores para convertir Open Windows en el título del verano. Yo fui a verla en un grupo de tres, de diferentes sexos y edades, y salimos francamente decepcionados con la deriva que toma una película que pudo ser magnífica.

El protagonista, por cierto, empieza ya a disuadirme de asistir a las películas en las que interviene. 



lunes, 28 de julio de 2014

Barbacoa de amigos


Los franceses han confeccionado un subgénero que consiste en reunir a un grupo heterogéneo de amigos y/o conocidos, a veces inteligentes, a veces idiotas, en torno a la mesa de jardín para comer y escupirse verdades a la cara. Esta barbacoa es de esas. Continúa la estela de Pequeñas mentiras sin importancia y Cena de amigos, pero creo que encuentra su propio punto de cocción gracias a una ligereza más consecuente y un humor bien logrado.

Los actores, adecuados a sus papeles, se mueven ante la cámara como si ésta no estuviese allí, intercambiando complicidad, bromas y mala leche sin moverse de sitio ni de escena. La campiña gala, los restaurantes y los vinos ponen el resto.

Al final, sabes que has visto una película irregular, trivial y con final amañado, pero amena y divertida. Méritos poco franceses.

miércoles, 23 de julio de 2014

Fresa, Chocolate y Marisa

El verano es campo abonado para desempolvar recuerdos en las tardes lentas y calmas de la ciudad. Entre los míos vinculados al Cine fuera de sala, he rescatado estos días dos momentos especialmente gratos.

Uno, cuando en compañía de mi amigo Luis Muñoz me topé en la Casa de América de Madrid con Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, protagonistas de la inolvidable Fresa y chocolate.


El segundo, cuando tuve el privilegio de entrevistar a Marisa Berenson en el Festival de Málaga. Es una foto que además de dar fe del encuentro, me hace bastante gracia porque tengo pinta de aspirante a convertirme en su tercer marido.

martes, 22 de julio de 2014

domingo, 20 de julio de 2014

Alex Angulo



Pertenecía a una generación posterior a la de los grandes cómicos españoles, pero estaba hecho de la misma pasta. Versátil, convincente y entrañable, valía para protagonista y para completar repartos corales o dotar de profundidad a personajes que el guión hubiera descuidado. Cuando estaba en escena, robaba el plano. Basta con recordar su médico de El laberinto del fauno

Le entrevisté una vez en la Ser. Promocionaba una coproducción de terror en la que actuaba con Geraldine Chaplin y Alberto Amarilla. Cuando le pregunté al más joven cómo era actuar ante semejantes compañeros de reparto dijo: "joder, ha sido lo más, ¡¡ yo trabajando con el prota de El día de la bestia!!"

Alex solo sonrió con discreción, mirándole como a un sobrino que aún no conoce el mundo. "Voy a hacer todo el mal que pueda" decía en aquella película el padre Ángel. Tengo la impresión de que Alex Angulo nunca le hizo mal a nadie. Por eso y por su talento, lamento doblemente su pérdida. 

Voy a ponerme algo de heavy metal en tu honor.

sábado, 12 de julio de 2014

Cosas que ponen en los aviones


Largas, recargadas, estereotípicas, planas, monótonas y previsibles. Para ver a una pareja repartir hostias no hace falta tanto presupuesto, ni pagarse unos invitados de prestigio haciendo el malote y de paso el ridículo (Redford, por dios santo, Kate, hija de mi vida).

Pero es lo que tenemos en las aerolíneas de todo el mundo, incluidas las  propias, como lo más potente de la oferta para proyectar en vuelo. Joder, parece que les programa las pelis TVE.