Con precedentes menos pensados y mucho más baratos (Paranormal Activity, El proyecto de la bruja de Blair), ha salido esta notable propuesta de terror psicológico. Luce un excelente Chiwetel Eliofor de protagonista y una dirección de arte apabullante que es casi más protagonista que el actor.
Espacios vacíos y amarillos, infinitos, con restos de vida dispersos (muebles semi-enterrados, ropa vieja, grabaciones, maniquíes...), sin más vida humana que la de quien los recorre sobrecogido. Sonido cuidadísimo, pocas explicaciones y un coda que no sabe uno si cierra la historia circularmente o si es para el descojono final de los artífices del artefacto.
Muy buen artefacto, cuidado con entrar en él.


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