Julia
La película es en realidad de 1977, pero no me va a arruinar por eso el titulo de la entrada. Podría ser del 81, como Reds, o del 85 (como la que nos ocupará luego) y seguiría ofreciendo el mismo espectáculo con ínfulas, sostenido sobre los hombros de Jane Fonda, Vanessa Redgrave y Jason Robards.
Julia se levantó con todo lo que hace falta para un título mayor: reparto de campanillas, director de prestigio, personajes reales, militancia y lucha antinazi, literatura norteamericana, época de suntuosidades y trenes en los que se fumaba... Hasta roza temáticas que han acabado siendo lo más de lo más a día de hoy (esa amistad-amor entre dos mujeres de carácter).
La Fonda, como Lillian Hellman, está guapísima en un papel en el que encaja muy fácilmente, mujer temperamental de talento. Vanessa Redgrave, la Julia del título, tiene una sonrisa y una mirada magnéticas, aunque su papel es más insinuación que otra cosa. Apenas se alcanza a entender la dimensión de su drama sin recurrir a lo que ya se sabe del período, pero no desfila por la película. Ella y su destino trágico cobran más entidad precisamente cuando menos se la reconoce, vendada de los pies a la cabeza.
Robards hace de Dashiel Hammett sin despeinarse, era un actor total. Aunque le aprovechan poco, tiene que suponérsele una brillantez e integridad que están fuera de campo. Solo su despego de lo mundano y su influencia benigna en la formación como escritora de Lillian quedan plasmados en pantalla.
Pero hay empaque, vocación de película importante, que se llevó un puñado de Oscars, Globos de Oro, premios de la crítica de Nueva York, etc. etc. Hollywood aún destinaba grandes presupuestos y a sus estrellas femeninas de mayor relumbrón en superproducciones históricas con temas grandes, amores eternos, fotografía, vestuario y banda sonora para el recuerdo y la emoción.
Ahora nos tenemos que emocionar porque ha muerto Ironman.
Memorias de África
Ésta salió aún mejor, pocos años después. Tenía al infalible tandem Pollack-Redford (director y actor fetiche), además de a Meryl Streep en su mejor momento. Curiosamente, la Streep repite, porque en Julia tiene un papelín de amiga pija y molesta de Jane Fonda. Por supuesto lo clava. Como en ésta a la baronesa de Dinamarca que tenía una granja en África.
De fondo, también hay guerra contra Alemania, esta vez la primera, aunque la visión tangencial de la misma funciona mucho mejor, está suficientemente ilustrado ese patriotismo de guardarropía que gustan exhibir los ingleses en sus colonias y eso pone más en valor la posición irónica de Redford, un Reth Buttler de otra guerra.
Luego están un puñado de bazas ganadoras fantásticamente combinadas: los leones, los cuentos junto a la chimenea, el gramófono de Mozart, el fin de año, los versos enjabonados, la banda sonora de John Barry.
Memorias de África es la máxima expresión de ese género del siglo pasado que mezclaba con talento historia-romance y personalidades femeninas arrolladoras. Ahora, si quieren empoderar a una mujer en el cine hollywoodiense, demasiadas veces lo resuelven poniéndola a repartir hostias, tiros, puñaladas o lo que sea. Que mate mucho, que no se someta al amor romántico salvo que lleve los pantalones, que no nos vengan ya con personajes femeninos destacando mientras conviven con inquietudes propias de su tiempo, todas muy rancias.
Pero, más allá de los guiones al servicio de ellas (Fonda, Streep, Field, Keaton), directores como Fred Zinnemann o Sydney Pollack (antes un David Lean), han sido sustituidos por gentes como Edward Zwick, Sam Mendes o Christopher Nolan. Todos, por cierto, con producciones de protagonismos eminentemente masculinos.
De menos de cincuenta años creo que no hay nadie en el circuito industrial de estudios de Hollywood para seguir haciendo historias sobre mujeres con vidas "más grandes que la vida", en las que brillar sobre un telón de fondo de época convulsa, peligros ciertos y maquinismo precario.
Me estoy haciendo viejo, porque echo de menos el cine suntuoso.
bueno bueno, está Jodie Foster en Ana y el rey, con Chow Yun-Fat. Un clásico jijiji
ResponderEliminarJoe Wrigth tiene poco más de cincuenta años y lleva tres pelis de ese tipo con Keira Knightley: Expiación, Orgullo y prejuicio, Ana Karenina.
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