lunes, 26 de junio de 2023

Pasado mañana vuelve a sonar la de Williams

Una de mis primeras películas en las que la diversión se compaginaba con una cierta trascendencia autoconsciente, fue En busca del arca perdida. Con trece para cumplir catorce, los chavales ya podíamos ir al cine sin adultos, formar grupo y elegir peli.

Creo que fue José Carlos Rodrigo Breto quien nos arrastró a ésta, era del grupo el cinéfilo más precoz y el que antes se desencantó con el cine y se refugió en los libros. Aunque siempre tengo la duda de si nos arrastró a la de Indi o a Blade Runner, con el mismo Harrison Ford en su década prodigiosa.

¡Qué presentación de personaje! Junto a la de Rick Blaine en Casablanca y la de Ethan Edwards en Centauros el desierto, recuerdo la primera aparición de Indiana Jones en pantalla entre las mejores del cine de Hollywood que yo he visto.

La primera película de –como lo llaman sus enemigos– "el doctor Jones" es una montaña rusa con los mejores mimbres: Spielberg a la dirección, Lucas maquinando fantasía icónica, Kasdan en las teclas, Williams a la batuta. El resultado nos transporta por la Sudamérica selvática, el Nepal nevado, Egipto y sus excavaciones, el Mediterráneo y sus islas.

Las serpientes, los nazis, las reliquias doradas, las palizas a puñetazos, los vehículos militares, los aviones de hélice, el látigo, el sombrero, lo sobrenatural… Y todo bien aliñado, con Belloq de villano, Sallah de amigo (el más verosímil y entrañable), Marcus como director del museo y, sobre todo y sobre todos, Marion como la chica del héroe.

Después de aquello, una secuela estaba condenada a defraudar. Quizá por eso no buscaron superarse, sino colgarle otra aventura aseada a Indiana, con nuevos villanos, socios, escenarios. Salió amena Indiana Jones y el templo maldito. Para algunos niños, hasta terrorífica; para las madres del momento, inolvidable por una cena cómica de puro repugnante.

Indi valía para mucho más, yo creo que de eso se trataba, de tomar impulso para la mejor de todas, Indiana Jones y la última cruzada. Con renovado protagonismo de los nazis, de Marcus, de Sallah… y con la insigne incorporación de “Henry Jones senior“. El gran Sean Connery, también en su mejor momento profesional. Cada escena de los dos Jones es absolutamente antológica. Hasta la bella aria fichada para la ocasión por su aria percha luce con ellos como nunca jamás lo haría. Los chistes, las emociones, las trampas, el premio al final del camino… La película está tan fresca que podría estrenarse hoy. Es una obra maestra y ya está.

Luego vino El reino de la calavera de cristal. Esperaron demasiado y pagó el precio de unas expectativas imposibles de cumplir. Me da que lo resolvieron como con el templo, una aventura amenísima sin meterse en honduras, los lazos familiares parecen más guiños tirados hacia el pasado de la saga que asuntos de verdadera enjundia. ¿Quién necesita enjundia cuando te disputan el conocimiento los esbirros de otra tiranía?

Sin embargo, nada aguanta el tirón de los nazis para representar el mal frente a Indiana. Te están esperando donde siempre, doctor Jones. Me tendrás a tu lado el mismo miércoles del estreno, sentado en la oscuridad, dispuesto a contemplar el último milagro.


 

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