domingo, 4 de octubre de 2026

Pequeñas cartas indiscretas

La directora Thea Sharrock, a quien no he seguido, estrenó en 2023 esta película que acabo de pescar en plataforma. Narra una historia que, según parece, está basada en hechos reales (eso empieza a ser una rémora). También he leído que la historia en pantalla, respecto al caso real, lleva abundantes retoques. Después de comparar realidad y ficción es evidente que el guionista los ha aplicado para que se simplifiquen sin rubor razones, afinidades y coartadas. 

La película, eso sí, tiene una impecable factura british al viejo estilo entreguerras en la ambientación y una actriz superlativa (Olivia Colman), en el papel principal. Pero lo demás es brocha gorda, sesgo ideológico a la moda, simplificación al gusto de la feligresía y, lo peor de todo, poquísimo humor en lo que se presupone cine inglés de ese corte, o que evoca ese tipo de cine, pero sin demasiado éxito.

La intriga es ínfima, si es que la hay. La chica inocente, aunque sospechosa es, por descontado, irlandesa y luce libérrima: fuma, bebe, folla y palabrotea con desparpajo inverosímil en aquel tiempo y lugar. Pero así es más patente que lo que la condena en su comunidad es su "empoderamiento" pionero. Los personajes masculinos desfilan a cual más penoso: dictatoriales, machistas, clasistas, estúpidos (excepto el guapo chico de color, evidentemente). Y en cuanto a la escribidora de cartas, su beatería esconde una actitud desmedidamente rastrera y deseos reprimidos de una vida sojuzgada por un patriarca al  mismo tiempo ridículo y abyecto. 

La beata está para que la encierren, claro, aunque al final no se sabe si está mal de la cabeza por su falta de agallas para irse de casa, por la educación castrante de tan puritana, por el padre malparido o por todo a la vez. 

En fin, debió tener su público en el Reino Unido y alrededores. La actriz o el actor aún pueden pegártela para desperdiciar cien minutos una tarde de lluvia.    


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