Sorda
Una de las premiadas en los Goya del 26. No parece muy de nuestra tradición cinéfila lo de las discapacidades, aunque ya triunfó en su día Yo también en San Sebastián, hemos metido ciegos en mucha trama de género y algún que otro niño prodigio o autista por ahí. La sordera sin trompetilla estaba pendiente, creo. Sobre todo, en moderno. Es decir, con gente integrada, de trabajo estéticamente molón, padres encantadores, arropada por su colectivo, amada por su esposo. Todo va bien hasta la maternidad y sus miedos, multiplicados por la sordera.
La película goza de pulcritud y presencia. Aunque a ella, la sorda del título, le falta algo más de carisma, sentido del humor, gracia que nos permita empatizar con sus temores de inmediato y los sintamos crecer como los siente ella. Es difícil compartir sus sentimientos: se entienden bien, pero adolecen de gancho. Aunque la película tiene algunos grandes momentos, la propuesta se aísla un poco a sí misma en la convención. O llega tarde respecto a las películas hechas antes por otros, típico mal de nuestro cine.
Las vidas de Sing Sing
Otra que tuve que ver a ratos. Creo que del tirón y en sala debe ser aún mejor, pero las circunstancias actuales impedían ambas cosas. A veces parece documental, pero varios actores reconocibles te alertan de que no. Pero muchos reclusos se interpretan a sí mismos y todo fluye con naturalidad, hasta las soledades de celda, las puertas cerradas, las preguntas retorcidas del comité de condicional.
Nada se subraya en exceso, es la vida avanzando dentro de una burbuja en el penal de Sing Sing, la de su grupo aficionado de teatro. Y consigue varios momentos humorísticos y emotivos bien afinados y genuinos. Más que aceptable. No es ni muy academicista a lo Darabont ni tampoco se pasa de "Taviani". Equilibrada, un punto original y menos trillada de lo que suele dar el subgénero carcelario. O sea, bien.
Los aislamientos, individuales o en grupo, siguen ofreciendo narrativa interesante.



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