lunes, 27 de enero de 2014

Cuatro repescas



GRUPO 7 es un policial conciso y creíble que no inventa giros ni personajes para retratar la dureza adictiva de ciertos métodos en la lucha contra el narcotráfico de la Sevilla pre-expo. Esconde su mareante profundidad bajo una superficie ágil (excelente el montaje) y muy bien fotografiada. 
Alberto Rodríguez va al grano y sustenta su mejor película en unos actores adecuados y enérgicos que se complementan sin esfuerzo aparente hasta el último tiroteo. 
El resto lo pone una Sevilla que parece Estambul.



EXPEDIENTE WARREN: los terrores caseros no tienen rival cuando la casa es suficientemente grande y el espíritu que la ocupa se pone posesivo. Si además va aliñado con equipo de parasicólogos, familia numerosa, oscuridades y recovecos, el clásico puede estar servido, es cuestión de emplatarlo bien. 
Más aterradora cuanto menos obvia, la película mantiene el ritmo y la sensatez narrativa hasta donde el demonio conjurado lo permite. Lo de que esté o no basada en hechos reales es ya una cuestión menor, para tertulia bizarra en Cuarto milenio.



LA PURGA. Que la sociedad estadounidense tiene algunas taras relacionadas con la violencia extrema, sea delincuencial o defensiva, es algo que no vamos a descubrir con La purga. Que el cine norteamericano actual se solaza con ellas, pues tampoco. A partir de una premisa demencial, pero interesante, La purga narra con efectividad notable y falta absoluta de trasfondo un ejercicio de tensión, claustrofobia y nihilismo entre vecinos ávidos de sangre.

Uno especula sobre lo que podría haber cocinado Buñuel con este planteamiento y corrobora de inmediato las diferencias sustanciales entre una auténtica catarsis y un simple truño.



PACIFIC RIM. Cómic grandioso, festival de tópicos cifi-guerreros, abrumadora acumulación de gigantes a la japonesa y referencias cinéfilas desprejuiciadas y a gogó, la última peli de Guillermo del Toro es excesiva a más no poder, inocua como pocas y visualmente impecable.
Una película que disfrutan mucho al hacerla el departamento de producción y el artístico y que, ya en el patio de butacas, solo saborean en plenitud los adolescentes y los peterpanes. Para fanáticos del cacharrerío gigante en colisión y del poster heroico post-starwars.
Seguro que tiene videojuego. Si no, ya están tardando.

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