lunes, 26 de abril de 2010

El discípulo: hay maestros que no pueden tener escuela

Emilio Ruiz Barrachina ha partido de un material muy interesante para abordar El discípulo, su primer largo de ficción: una versión de la figura de Jesús en la que no se le representa como el hijo de Dios, sino como un líder político-religioso con un puñado de seguidores, antes “enganchados” a Juan El Bautista, que quieren liarla con cuatro espadas herrumbrosas y esperan que, llegado el momento, los cielos se abran en apoyo de su santa causa.

Por lo visto, muchas investigaciones históricas van en esa dirección. Y, en la película, la recreación de la “historia histórica” convive con la discusión entre el último discípulo vivo, -Juan-, y el evangelista Lucas, sobre la diferencia entre lo que pasó en realidad y cómo se cuenta por escrito para la galería. Todo muy sugerente de partida, ya digo.

Si aquí y ahora esto se pudiera hacer con los mimbres de un Espartaco (empezando por el presupuesto y siguiendo por el clasicismo narrativo), la cosa hubiera podido ser de órdago. Pero El discípulo no gasta esos mimbres, quizá ni los quiera, y a un original planteamiento del tema suma una original puesta en pantalla. Referencias: Dreyer y Pasolini, dos tipos de los que es prácticamente imposible convertirse en discípulo. Pero además, intentarlo ante el espectador del siglo XXI, es lanzarse a tumba abierta y sufrir la de Lázaro en esta película. Vamos, que te mueres y, como mucho, pervives en la memoria de tus seres queridos.
Esta película es difícil de digerir para el espectador habitual de las salas, que va al cine fuera de entornos festivaleros y ciclos de filmoteca, en fin, cualquier viernes del año. Tienes que hacer un importante ejercicio de empatía con el tema y la austerísima propuesta visual para degustar la propuesta. Declamación, datos importantes pero poco accesibles y muy condensados, narrativa en cuadros más que por encadenado de secuencias y de elipsis… Excepción hecha a Puijcorbé, que haciendo del cabrón de Pilatos es el personaje más inteligible de la historia, su naturalidad patricia se desmarca del resto y sus razones se entienden nada más verle. Lo demás demanda demasiado esfuerzo.
Vivimos tiempos de consumo. Ya no se monta una guerra cinéfila entre La dolce vita de Fellini y La aventura de Antonioni, sino entre Iron Man 2 y Piratas del Caribe 4.
Aunque no sólo de sagas vive el hombre.


2 comentarios:

  1. Discúlpame por no ver esta nueva pildora de inteligencia artificial progre. Lo que me llama la atención es el intento de seducirnos, no hay más que verlo en la foto, con el hecho de que el Puijcorbé hace una interpretación patricia del mamonazo de Pilatos. Menudo esfuerzo requerirá esta peli, ni Bergman.

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  2. Lo de las fotos no tiene finalidad comercial, eran las que he encontrado con cierta calidad en la red. ¿O es que tenía que buscarlas pixeladas para tu deleite? Y sí, la peli no se la ve cualquiera.
    Si quieres disfrutar a tope de cómo crucifican al autor, te recomiendo Film affinity, donde no pocos se despachan bien a gusto.
    Yo me limito a opinar y trato de ser educado haciéndolo. A lo mejor queda poco patricio o muy mamonazo. Nunca se sabe.

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