Daniel Sánchez Arévalo es un guionista de mucho talento y un director de menos. En ambas facetas le han salido películas redondas (Gordos, Primos, Diecisiete) y otras no tanto (Azul oscuro casi negro, La gran familia española). A veces, su brillantez en la escritura le juega malas pasadas, como en la serie de televisión Las de la última fila, donde las actrices -todas buenas- dialogan tanto y recitan tales parlamentos, que de tan perfectos y prolongados llegan a dar un tono artificioso o simplemente agotador a no pocos momentos de la serie.
Rondallas es lo último y es largometraje para la gran pantalla, acaba de estrenarse. Esta vez le ha quedado a Sánchez Arévalo una película magnífica, probablemente la mejor de las suyas. Cine popular y elegante a un tiempo, cómico y trágico, racional y emotivo, todo bien mezclado, con sentido del equilibrio y la proporción justa en cada ingrediente, algo nada fácil de hacer.
Como siempre, su casting es de una precisión pasmosa. Todos están muy bien. Tan bien que Javier Gutiérrez parece sacar adelante su personaje sin apenas esfuerzo, tirando de registros que conoce de memoria. Pero le siguen sin titubear Carlos Blanco como el entrañable Yayo, María Vázquez, siempre impecable, Judith Fernández (más y mejor protagonista a medida que avanza la película), Fernando Fraga en un papel dificilísimo, Marta Larralde, Marcos Pereiro, Xosé Touriñán... todos lo clavan.
Mención especial para el personaje de Xoel y su composición por parte de Tamar Navas. El actor saca petróleo de ese guardia simplón y bondadoso, hermano-dependiente, que dirige a los abanderados de la rondalla.
La película puede etiquetarse de cine familiar, inteligente, con buen gusto y al mismo tiempo social sin turras. Su entorno vigués, oportunamente soleado cuando conviene, y esta forma de narrar la lucha en comunidad con sus baches y sus victorias parciales, me recuerdan al Robert Guédiguian de Las nieves del Kilimanjaro o títulos del Reino Unido como Full Monty y Tocando el viento.
Pero todo, entorno, relato, actitudes y acento absolutamente nuestros, rezumando Galicia y España en su mejor versión, la que nos une en la búsqueda de la belleza y nos hace capaces de todo.
No os la perdáis.






Gracias por la recomendación. Te voy a hacer el lío: ¿Para ir al cine con niño de 10-11?
ResponderEliminarAbrazos y feliz año
Si consideras que Full Monty sí, esta también. Al de 10 lo veo demasiado pequeño. Al de 11 quizá no.
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