martes, 26 de septiembre de 2017

Intérpretes fulgurantes 1: Laura del Sol


Hace poco volví a admirar su talento viendo Carmen.

Laura del Sol. La bailarina carnal de los dos grandes musicales de Saura, que le aguantaba el tipo a Gades (y en el flamenco era como aguantarle a Astaire bailando claqué); la compañera de caminos de José Sacristán en El Viaje a ninguna parte, con la Ponte, Juan Diego y Fernán Gómez; la miliciana descarada y generosa de Las bicicletas son para el verano; la chica de The Hit, esa rareza molona y sureña de Stephen Frears, con Stamp, Hurt y Roth; la puta velazqueña de El rey pasmado, inolvidables aquellas calzas rojas acentuando la blancura de una desnudez creada para pasmar reyes.

La década de los 80 fue la de Laura del Sol, que además de revalorizar el baile en pantalla grande y codearse con repartos irrepetibles, tuvo la ocasión de trabajar con directores como Saura, Fernán Gómez, Tornatore, Monicelli o Frears.

Se casó con un francés y desapareció de escena. Sigue en esto, pero aquí ya rara vez se la volvió a ver el pelo. Quizá sea mejor así. Se ahorró la carcoma, la telemierda y lo demás.

Un zapateado en su honor. 
Aunque sea martes y sea en España.

No hay comentarios:

Publicar un comentario