El título original es Pressure, mucho más preciso y hasta sugerente: la presión atmosférica, la presión humana. ¿El día D es factible meteorológicamente hablando?, ¿hay que aplazarlo?, ¿por cuánto tiempo?
La película de Anthony Maras, por tanto, aborda una nueva vertiente de la Segunda Guerra Mundial centrada en la importancia del clima de cara al desembarco de Normandía. Allí, el tiempo es tan cambiante que te puede ganar la guerra antes de tocar playa y pegar un tiro. De hecho, lo único innecesario de esta película son los tiros del desembarco, parece que hay que ponerlos porque Spielberg estableció el canon y saltárselo es poco serio.
Lo de verdad serio se dirime en el puesto de mando, donde los generales estadounidenses y bitánicos quieren atacar y el meteorólogo debe aguantar la presión y ceñirse a las predicciones avaladas por datos en tiempo real. Andrew Scott como el capitán James Stagg, Brendan Fraser como Ike Eisenhower y Kerry Condon como la asistente del general están excelentes llevando el peso del drama. Los demás, evidentemente, también lo hacen de coña, pero importan menos.
Una solvente película sobre un hecho no contado dentro de un acontecimiento histórico sobadísimo. De esas que acabas viendo en plataforma tres años después de su estreno, pero he tenido la fortuna de disfrutar en sala antes de que la quiten por la irrupción masiva de cualquier bobada de aquí o de allá. Afortunadamente, siempre hay tiempo.



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