Neagley:
La compañera de correrías de Reacher, antigua subordinada en sus tiempos de policía militar y temible francotiradora, echa a volar con serie propia. Su narrativa se desmarca lo suficiente de la del gigantón rubio, aunque conserva de ella la habilidad seca de las secuencias violentas y el respeto por la trama y los personajes. Incurre en algunos patinazos menores y tiene un final de temporada muy de "club de investigadores listo para nuevo caso", pero en líneas generales es una propuesta excelente con una protagonista que interesa cada vez que sale en cámara. Lo esencial.
El problema final:
Plumbeo cluedo lleno de tópicos detectivescos y de los otros, más bien plano y, lo peor, previsible en el "quién lo hizo". Empiezo a pensar que muchas de las novelas de Arturo Pérez Reverte funcionan solo en la imaginación del lector, donde el uso de clichés le mantienen en su zona de confort. Allí, negro sobre blanco, quien recorra sus páginas gustará de recrearse en esas conversaciones intemporales y cosmopolitas en las que unos y otros muestran cierta brillantez, cierta elegancia, cierto desengaño, cierto "estar de vuelta". Con esos mimbres se construyen novelas de héroes cansados y mujeres fatales (que nos mola leer en los trenes), pero llevarlas a la pantalla y que no se acartonen es harina de otro costal. Lástima de reparto y localización, impecables. Pero la puesta en escena, la dirección, el montaje, la congruencia narrativa... en todo eso hace aguas. Bajonazo con muchos clics.
La leyenda de Vox Máquina 4:
Los gamberros del universo de espada y brujería en esta feliz idea que mezcla roll, animé, ultraviolencia, misticismo y cachondeo están de vuelta. Siguen en forma y, gráficamente, varios capítulos deparan soluciones sorprendentes, guiños artísticos para friquis de la ilustración, tonos y géneros que milagrosamente armonizan con la historia principal, suficiente intriga, no poco drama, temor por la vida de nuestros héroes.... Lo que necesita cualquier historia de aventuras, metido todo en una botella pequeña de licor con palabrotas. Qué buena serie, coño.
Linternas:
Un nuevo y agradecible punto de vista para contar al súper héroe menos adaptable de todos: Linterna verde. Hacer creíble al del anillo es más difícil que secar a Aquaman. Lo resuelven muy bien aquí mediante investigación policial, con soluciones no previsibles a situaciones que la lógica interna del relato coloca donde corresponde y con un puñado de intérpretes perfectos en sus papeles. Para mí, la primera temporada termina al final del quinto. Así queda redonda. Los episodios posteriores podían haber dado inicio a la siguiente. Pero, claro, yo no hago el plan de producción ¡si me dejasen el anillo....!





No hay comentarios:
Publicar un comentario