viernes, 16 de octubre de 2026

A Complete Unknown

 

James Mangold vale para un roto y un descosido: lo mismo te hace una de Lobezno, que una aventurilla de Cruise sin franquiciar, el último Indiana Jones, o una de polis con Stallone gordo y sorderas, para que se vea que no es mal actor si le dejan; un biopic de Jhonny Cash, una romanticada de Meg Ryan, una de loquero para chicas rebeldes, un ramake de western (notable, por cierto) o una de coches de carreras y escuderías rivales. Era cuestión de tiempo que cocinase otro biopic musical en medio de este furor por el género que le ha dado a la industria (Queen, Elton John, Bob Marley, Springsteen, Elvis...). Ya tenía experiencia en ese campo y por fechas similares con su más bonita película: En la cuerda floja.

El estilo invisible no es lo mismo que la falta de estilo. Mangold es más de lo segundo: no tiene estilo claro. Pero sabe rodar, colocar la cámara y manejar la luz en cada película que tiene entre manos. Pertenece a la pequeña y un poco avejentada cofradía de buenos artesanos estadounidenses. Hace muy poco estrenó la de Bob Dylan. Está bien que la haya rodado él, porque es una película de estrella y se necesitaba un director que no ejerza de tal. Para eso ya está Timothée haciendo de Bob. 

Es lo que lastra el film en mi opinión, que Chalamet clava al Dylan más autista y antipático, preocupado porque no vean en él al joven galán, sino al actor metódico capaz de meterse en otras pieles de manera radical. Lo hace aquí, indiscutiblemente: canta como Dylan, fuma como Dylan, mira de través como Dylan... es tan tedioso como Dylan cada vez que deja de cantar. 

Son la época, la ciudad de New York y el resto de figuras lo que consigue  que la cinta se convierta cada pocos minutos en caramelo: Joan Báez (Monica Barbaro), Pete Seeger (Edward Norton), Jhonny Cash (Boyd Holbrook), y por encima de todos la bonita, inteligente y desgraciada primera novia newyorkina Sylvie Russo (trasunto de la fallecida Suze Rotolo). Encarnada por Elle Fanning con una dulzura que hace a Bob/Timotée aun más idiota y egoísta de lo que debe/debió ser. Pero el talento desmesurado no suele compaginarse con la sensibilidad hacia los seres queridos. Algo que los melómanos y los cinéfilos saldríamos ganando cuando el biopic queda redondo, que no es el caso. 

Eso sí: ¡qué letras las de Dylan!  

jueves, 15 de octubre de 2026

Revive y deja morir

 

Ya lo contamos aquí (era por mayo): la fecha tentativa para desvelar el próximo intérprete encargado de encarnar a 007 era  el 5 de octubre. 

Han pasado diez días (estamos a 15), y todavía no han elegido ni anunciado al nuevo James Bond. Siguen desojando la margarita. Aunque esa elección debe parecerse bastante más a la ruleta rusa. 

martes, 13 de octubre de 2026

La acompañante

 

Y como broche de oro en el día de la Hispanidad, me enchufé otra estadounidense palomitera. Esta vez una corta y de cifi, que coquetea con el rollito Black Mirror, pero le pone un humor negro bastante majo. A ese tono con tendencia al descacharre (nunca mejor dicho) contribuyen el hábil guion de Drew Hancock (también director) y la participación actoral de Harvey Guillén (familiar en la serie de Lo que hacemos en las sombras) y el hijo de Meg Ryan y Dennis Quaid, de nombre en créditos Jack Quaid.

Una vez desvelada la sorpresa del argumento, su desarrollo pierde un poco de garra, transita por terrenos más vistos, aunque mantiene el interés y arranca más de una sonrisa malévola: a poca atención que pongas, lo que la película viene a decirte entre muerto y muerto es que los hombres quieren por norma a una pareja menos inteligente, que les dé la razón, que quiera por encima de todo plegarse a sus exigencias con tal de hacerles felices, que folle cuando se precise sin dar luego la turra, que se ponga en pause a la orden. Y esto vale lo mismo para hombres gais, o para rusos desagradables, no se salva ni el tato. 

En cuanto a las mujeres, apenas hay donde escoger: la bruja y la víctima. La víctima que va espabilando, claro, para que aumente la adrenalina del espectador y el envoltorio de la propuesta se salpique convenientemente de sangre. Sophie Thachter compone una mujer biónica la mar de aparente, sus movimientos corporales y gestos faciales medidísimos la convierten en la actriz perfecta para el papel. Esperemos que no se lo hagan repetir en La acompañante 2, que son muy capaces. 

12 de Octubre, Madrid, planeta Tierra. Fin de la transmisión. Vamos, gatito. 

lunes, 12 de octubre de 2026

Lo que el pulpo me enseñó

 

Han transcurrido ya lo menos seis generaciones de pulpos desde que este documental ganó el Oscar, el BAFTA y unos cuantos premios gordos más. Pero una tarde de puente da para clásicos rescatados, chatarradas de siesta y hasta documentales de naturaleza. 

Vaya por delante que no soy muy fan de esta clase de formato, no sé si por la voz neutra y especialmente monótona que le han colgado a los que emitían en La 2 de TVE (y ahora no sé dónde) o porque son muy recurrentes los de leonas espantando moscas con el rabo, gacelas en apuros y elefantes dándose baños de barro.

Desde que Jacques Cousteau y Félix Rodríguez de la Fuente abandonaron la escena del mundo natural, mi interés por la Naturaleza ha ido en declive. Claro que ¡menudas voces, la del propio Félix y la de Rafael Taibo en los documentales de Cousteau! Todo el magnetismo de las imágenes e historias sobre especies distintas  a la nuestra en mar o tierra cobraban su exacta dimensión, su trascendencia impagable en manos de aquellos montajes, guiones y narradores. Ya sé, ya sé que cualquiera tiempo pasado fue mejor, porque fue el de nuestra juventud, pero no creo que aquellas cimas del documental de naturaleza se hayan superado. Esta pieza del pulpo está muy lejos, a mi juicio. Quizá influya el doblaje.

Los anglosajones son muy de contarnos su especial conexión con un animal concreto del ecosistema que toque, designarlo coprotagonista, su seguimiento y filmación suele acabar en vínculo. Joder, casi ves la peli entera por si al final de casan. Y aquí  va así la cosa. Lo que resulta innegable es la dificultad extrema de contarnos la historia de este pulpo y hacerla emotiva. Pero ya está. Si un hispanoparlante nos pone a cámara la carita compungida de Craig Foster hablando de los problemas de su pulpo hembra en el bosque de algas australiano, nos daría la risa. La amenaza permanente de los tiburones gato, la pérdida del tentáculo, la incubación de huevos, la terminación de un ciclo vital propio de cefalópodos, todo lo que se nos cuenta compone la vida más prosaica de cualquier especie, submarina o terrestre.

Para conmover a un español en su sofá a media tarde hay que tener la voz de Félix o llamar a tu pulpo Paul. 

domingo, 11 de octubre de 2026

Tiempo de victoria

El título original es Pressure, mucho más preciso y hasta sugerente: la presión atmosférica, la presión humana. ¿El día D es factible meteorológicamente hablando?, ¿hay que aplazarlo?, ¿por cuánto tiempo? 

La película de Anthony Maras, por tanto, aborda una nueva vertiente de la Segunda Guerra Mundial centrada en la importancia del clima de cara al desembarco de Normandía. Allí, el tiempo es tan cambiante que te puede ganar la guerra antes de tocar playa y pegar un tiro. De hecho, lo único innecesario de esta película son los tiros del desembarco, parece que hay que ponerlos porque Spielberg estableció el canon y saltárselo es poco serio.

Lo de verdad serio se dirime en el puesto de mando, donde los generales estadounidenses y bitánicos quieren atacar y el meteorólogo debe aguantar la presión y ceñirse a las predicciones avaladas por datos en tiempo real. Andrew Scott como el capitán James Stagg, Brendan Fraser como Ike Eisenhower y Kerry Condon como la asistente del general están excelentes llevando el peso del drama. Los demás, evidentemente, también lo hacen de coña, pero importan menos.

Una solvente película sobre un hecho no contado dentro de un acontecimiento histórico sobadísimo. De esas que acabas viendo en plataforma tres años después de su estreno, pero he tenido la fortuna de disfrutar en sala antes de que la quiten por la irrupción masiva de cualquier bobada de aquí o de allá. Afortunadamente, siempre hay tiempo. 

 

jueves, 8 de octubre de 2026

Series: otro barrido

 
Neagley:
La compañera de correrías de Reacher, antigua subordinada en sus tiempos de policía militar y temible francotiradora, echa a volar con serie propia. Su narrativa se desmarca lo suficiente de la del gigantón rubio, aunque conserva de ella la habilidad seca de las secuencias violentas y el respeto por la trama y los personajes. Incurre en algunos patinazos menores y tiene un final de temporada muy de "club de investigadores listo para nuevo caso", pero en líneas generales es una propuesta excelente con una protagonista que interesa cada vez que sale en cámara. Lo esencial. 

 
 
El problema final:
Plumbeo cluedo lleno de tópicos detectivescos y de los otros, más bien plano y, lo peor, previsible en el "quién lo hizo". Empiezo a pensar que muchas de las novelas de Arturo Pérez Reverte funcionan solo en la imaginación del lector, donde el uso de clichés le mantienen en su zona de confort. Allí, negro sobre blanco, quien recorra sus páginas gustará de recrearse en esas conversaciones intemporales y cosmopolitas en las que unos y otros muestran cierta brillantez, cierta elegancia, cierto desengaño, cierto "estar de vuelta". Con esos mimbres se construyen novelas de héroes cansados y mujeres fatales (que nos mola leer en los trenes), pero llevarlas a la pantalla y que no se acartonen es harina de otro costal. Lástima de reparto y localización, impecables. Pero la puesta en escena, la dirección, el montaje, la congruencia narrativa... en todo eso hace aguas. Bajonazo con muchos clics. 
 
La leyenda de Vox Máquina 4:
Los gamberros del universo de espada y brujería en esta feliz idea que mezcla roll, animé, ultraviolencia, misticismo y cachondeo están de vuelta. Siguen en forma y, gráficamente, varios capítulos deparan soluciones sorprendentes, guiños artísticos para friquis de la ilustración, tonos y géneros que milagrosamente armonizan con la historia principal, suficiente intriga, no poco drama, temor por la vida de nuestros héroes.... Lo que necesita cualquier historia de aventuras, metido todo en una botella pequeña de licor con palabrotas. Qué buena serie, coño.
 
 
Linternas: 
Un nuevo y agradecible punto de vista para contar al súper héroe menos adaptable de todos: Linterna verde. Hacer creíble al del anillo es más difícil que secar a Aquaman. Lo resuelven muy bien aquí mediante investigación policial, con soluciones no previsibles a situaciones que la lógica interna del relato coloca donde corresponde y con un puñado de intérpretes perfectos en sus papeles. Para mí, la primera temporada termina al final del quinto. Así queda redonda. Los episodios posteriores podían haber dado inicio a la siguiente. Pero, claro, yo no hago el plan de producción ¡si me dejasen el anillo....! 
 

Eva Marie Saint

  

Ha muerto con 102 años. 

Tuvo la suerte de debutar en la mejor película de Elia Kazan, La ley del silencio, dándole la réplica a Marlon Brando. Después, Hitchcock la puso a hacer de Grace Kelly, a falta de Grace Kelly, acompañando a Cary Grant en uno de sus títulos mayores, el canon de las intrigas internacionales con mcguffin: Con la muerte en los talones. Para redondear, se codeó con Paul Newman en su esplendor y a las órdenes de Otto Preminger con Éxodo y se marcó una de terror apache, La noche de los gigantes, en la que Robert Mulligan se las hacía pasar muy perras a Gregory Peck. Fijaos en la cantidad de palabras en negrita que tiene este breve párrafo. Solo cubre catorce años de carrera, en la que se pueden añadir trabajos para Edward Dmytryk, Fred Zinnemann, John Frankenheimer, Vincente Minelli o Norman Jewison.

Luego empezó a dejarlo, se pasó a la tele y envejeció. 

Dónde hay que firmar.