jueves, 23 de julio de 2026

Torrente presidente

 

Cuando esta película iba por los doce millones de euros recaudados en salas, escribí como comentario en un blog vecino (elblogdelcineespañol.com), lo siguiente:

Con el panorama nacional que tenemos, va a pasar de 30 millones. Está el respetable muy receptivo a las burlas torrentianas hacia esa patulea de todo signo que dice representarnos y nos chulea sin sonrojo.

Es una película que acierta con el momento, como en su día lo hizo la muy corrientita “Ocho apellidos vascos”. No era tanto la película como el momento social. Segura se va a hinchar, aunque escueza a los bien pensantes.

Alcanzó los 29 millones en salas y no sé los clics en Netflix.

La he visto, por fin, y me ha costado. En streaming y dedicando cuatro sesiones para llegar hasta el final. Quizá viéndola en sala de cine llena el efeto contagio me la hubiese reconvertido en descacharrante comedia, pero no lo creo. Y eso que no soy bien pensante.  

Claro, que tampoco soy seguidor de las sagas de Santiago Segura: me planté en el segundo Torrente (la primera secuela es casi obligada) y vi un Padre no hay más que uno que me sobró. Después del primer Torrente (buena, en mi opinión), solo he visto una película suya que me pareció muy aseada. Se llamaba Sin rodeos (era el remake de un éxito chileno o de por ahí) y lo único que no estaba bien en ella era un papel que hacía él de brujo adivinador o algo, muy paródico, pero afortunadamente corto (me da que lo solventó así para ahorrarse un actor y darle un hueso a los fans).

De Torrente y todas sus entregas, me quedo con el mérito de acuñar un personaje longevo y querido por el público, por mucho asquito que dé. Como a Stallone siempre habrá que reconocerle Rocky, aunque lo haya estirado como un chicle.

Segura tiene un producto que funciona por su humor sarnoso y mugriento, no apto para todos los gustos. Aunque creo que la risa aquí nace, en gran medida, del cabreo nacional necesitado de algún tipo de catarsis. Porque lo que me parece sintomático es que quienes más criticaron a Segura en medios digitales y redes durante su éxito arrollador en cines fueron los ofendiditos (¿se dice así?) de izquierdas, mientras que los de derechas no parecían incómodos con la burla, como si las chanzas del personaje fuesen oportunas, porque zurraban al gobierno y a los derechistas malvados o frikis metidos a salvapatrias para esquilmar.

Lo único que parece claro es que ambos tipos de hooligan ideológico están fuera de la realidad. En la suya han convertido un producto de masas también en un producto de bandos. Un sindios, digno de películas mucho más divertidas.

Cruda y burda, ideal para incondicionales, Torrente presidente va a constituir, ella sola, el 25% de la recaudación total del cine español en salas. Y si la cuarta de Tadeo Jones pincha, el 30 o el 35. ¿Alguien de la malquerida industria extraerá enseñanzas de un fenómeno semejante o hará autocrítica? Hagan sus apuestas. 

domingo, 19 de julio de 2026

La Odisea

 

Es de agradecer a Nolan el esfuerzo por ser fiel al poema épico, canto a canto, y es comprensible su interés por la obra de Homero y el rigor que ha puesto al adaptarlo: La Odisea original está llena de flash backs, cosas que pasan antes pero se cuentan luego y en fin, esos modos narrativos que le pirran a Christopher.

Matt Dammon está espectacular como Odiseo / Ulises, Anne Hathaway como Penélope funciona a la pefección, también Robert Pattison de Antinous (el pretendiente intrigante y cobarde), Tom Holland interpretando a Telémaco da razonablemente la talla, Charlize -Calipso- Theron justifica siete años de desmemoria y John Leguizamo hace un estupendo Eumaeus. La tropa con caché o el Menelao de Jon Bernthal encajan sin gran problema. Lupita Nyong´o como Elena de Troya es por descontado lo más discutible, más que el revuelto étnico en soldados, sirvientes y sacerdotes, que la antigúedad también estaba muy movida y el Mediterráneo traía y llevaba gentes de todas partes, tanto o más que ahora. 

La ambientación, el sonido, la omnipresente música... todo milimétricamente Nolan, un director que conoce las reglas, respeta la tendencia o incluso la crea. Y por lo narrativo, el desorden de la casa pero atado en corto por Homero. Para la posteridad, una vez más, la historia del caballo, de lejos lo mejor de la película. Solo lo de la diosa Atenea - Zendaya no se entiende muy bien hasta el final (incluso entonces el profano necesitará ir del asterisco al pie de página). 

Vamos, que notable. Tampoco hay que levitar, eso se lo dejo al crítico de El Mundo y otros favorecidos por los dioses. 


 

domingo, 28 de junio de 2026

El día de la revelación

 

Steven Spielberg no tiene ya nada que demostrar, así que se ha dado el lujo de volver a sus temas favoritos. Es decir, que esta vez juega en casa: vida extraterrestre, conspiraciones gubernamentales, involuntarios héroes perseguidos por medio país, recuerdos de infancia... la tercera fase puesta al día, pero no en remake, sino buscando una manera nueva de contar lo que el chico de la gorra lleva sosteniendo toda su vida, que no estamos solos en el universo.

La película carga con el lastre de tantas representaciones de lo tecnológicamente sobrenatural como llevamos vistas desde aquella nave que se comunicaba por notas musicales. Así que esta vez es mucho más apasionante el desarrollo que el desenlace. Entonces, el encuentro final de Melinda Dillon Richard Dreyfuss con la vida extraterrestre era lo más grandioso de la película y aquí en cambio, el momento equivalente de Emily Blunt y Josh O´Connor me resultó lo de menos. 

Dicho esto, Spielberg tiene setenta y ocho palos, pero no se le notan. ¡Joder, si hasta sabe usar el dron solo cuando hay que usar el dron! Larga vida al viejo Steven, aquí  o en futuras galaxias, donde seguro que proyectarán sus pelis para pasar el rato en los largos viajes interestelares. Espero que no tomen demasiado en cuenta lo que muestra de nuestra terrible especie. 

Muchos dicen que la prueba definitiva de que hay vida inteligente en otros planetas es precisamente que no vienen.  


 

lunes, 22 de junio de 2026

Toy Story 5

 

Volver a la pandilla toy es siempre un placer. Debe de serlo en Pixar y lo es para los espectadores. Esa es su ventaja y también su punto débil. Quieres que vuelvan a sorprenderte, divertirte y conmoverte y cada vez es más difícil, no ya superarse, sino llegar al listón. 

El final de lo que bien pudo ser una trilogía perfecta, no dejaba nada para el futuro. Aquel Andy con el coche aparcado frente a la valla de la niña Bonnie, entregándole los juguetes uno a uno, contándole sus cualidades hasta llegar a Woody... Esa última tarde jugando sobre la hierba con sus viejos amigos, el genuino disfrute del chico que va a crecer en cuanto se ponga al volante y de la niña solitaria e imaginativa, es un momento absolutamente impagable que no se puede superar.

Así que la cuarta entrega fue como cambiar de Bond después de Connery: un patinazo. Sin un solo personaje memorable nuevo ni una escena para el recuerdo. Sin molestar, claro, aseada de ver, moderadamente divertida, trepidante, emotiva.... moderadamente todo. Pero la verdad es que cuando entré en la quinta entrega, no recordaba ni cómo había acabado cada personaje, quién seguía con niño y quién al raso. 

Toy Story 5 está mucho más cerca de las tres maravillas primeras que de la cuarta, porque vuelve a su espacio natural, las habitaciones de infancia, los jardines con valla, las calles entre viviendas unifamiliares de barrios idílicos USA, pero esta vez con pantallas comiéndose la tostada. De eso va esta entrega, del duelo entre los juguetes tradicionales y las "consolas", tablets y otras mierdas enchufables de ayer y de hoy. Dinamismo, perfección técnica, sus pizquitas de humor y una moralina de ni pa ti ni pa mí, dejarán razonablemente satisfecha a la chiquillería y, por eso mismo, a los adultos que les acompañen. Pero si fueron niños cuando esto empezó o padres más jóvenes, sabrán que "hasta el infinito y más allá" no es una frase que se pueda aplicar a la longevidad narrativa de una saga. 

La calculadora, ya saben, es otra maquinita de mierda, aunque vaya a pilas.

 

lunes, 15 de junio de 2026

Post de retales y perla

Finch, para la Apple TV de 2021. Produce Robert Zemeckis, el mismo de Naúfrago. En ésta, el papel de "Wilson" oscila entre el carrito de la compra, el perro y el robot humanoide. Tom Hanks demuestra sin mucho esfuerzo que de carisma anda sobrado (no sé ahora que se ha quitado la barba y la delgadez afila su edad). La puesta en pantalla pide a gritos un talento para la tensión y la lágrima como el de Spielberg, que no asoma ni cuando llegan al Golden Gate. En fin, un aprobadillo por ser Tom quien es. 


53 domingos. Cesc Gay para Netflix se muestra más blando y superficial de lo que suele, pero igual de fácil de seguir y disfrutar. Todo rezuma teatralidad en este encadenado de citas familiares para abordar el futuro de un padre anciano, con la hija sacrificada, el hijo victimizado y el egoísta. Por desgracia, no rasca apenas en lo que duele, ni con humor negro (le da a los mcguffins más protagonismo que a lo mollar), pero se ve con agrado. Un 6,25 en plan profe cicatero con las décimas.
 


La mujer crucificada. Mizoguchi es otra liga. Ochenta minutos de oro para una historia que levantaría ampollas en los años cincuenta y que hoy no tiene quien la escriba y la dirija con ese nervio libérrimo y furioso. Burdeles mínimamente maquillados, mujeres empoderadas en el barro, curdas japonesas, puteros, amores por interés, suicidas potenciales, teatro kabuki mientras transcurren las traiciones, se cierran negocios sucios o se duerme la mona. Virtuosismo de un clásico del XX. No disponible en plataforma, claro.   

  

martes, 26 de mayo de 2026

El mandaloriano y Grogu

 

Estamos deseosos de irnos a alguna galaxia lejana, esa es la verdad. En ésta la cosa pinta mal, pero allí por lo menos los ciudadanos tentados por la alianza rebelde o por el imperio saben distinguir el poder de la fuerza del poder del lado oscuro. 

Quizá por eso han estrenado ésta, spin off de una serie con personajes spin off, que parece el aperitivo ligero antes de la próxima de la saga principal: El ascenso de Skywalker.

No sé si el mandaloriano, Grocu o  el hijo de Jawa el Hut saldrán haciendo un cameo, pues he dejado de seguir la cronología de cada personaje en cada planeta. Pero si no fuesen coetáneos igual nos lo tragaríamos, el espacio-tiempo todo lo puede. 

El mandaloriano y Grogu, la única que se ha estrenado por el momento, es una peli sencilla, palomitera, de Jon Favreau, bastante respetuosa con el fan y un poco menos con el espectador no viciado, que ve sin mucho esforzarse la ramplonería del argumento y la falta de profundidad de los personajes más relevantes y hasta de secundarios que podrían mejorar mucho (sin ir más lejos se me ocurren ya el pescador y el jefe imperial sin identificar).

Esa falta de profundidad hace menos significativo que palmen éste o aquel. Y la falta de esmero en la historia deja casi fuera el humor (imperdonable en Starwars), el asombro técnico nunca antes visto o la importancia de la Fuerza, más allá de recurrir a ella por defecto cuando no hay ninguna idea mejor. 

Grogu por supuesto, es un bichín adorable. Y a Sigourney el casco de piloto de caza le sienta como un trueno. Lo demás aprueba, aunque va justito. 


 

lunes, 18 de mayo de 2026

Octubre Bond

Aún no tenemos agente, pero tenemos día. Acabo de leer que el 5 de octubre es el "Día mundial de James Bond".

Admitámoslo: mola mucho más que saber que ese mismo cinco de octubre se celebra el "Día mundial contra la meningitis" o el "Día Internacional de la Educación Vial".  

Yo veo a Bond capaz de acabar con un brote de meningitis recetando martini con vodka agitado en vez de batido. Aunque lo de la educación vial encaja con él peor...

 

La fecha tentativa para desvelar el próximo intérprete encargado de encarnar a 007 es precisamente esa, el 5 de octubre. 

Esperemos que el próximo responsable de la todopoderosa familia Broccoli que deba decidir actor bondiano recuerde la frase que dice quien le antecede en este asunto, cada vez que cambian de actor y de cabeza de familia: "No la cagues".