Un título desafortunado para territorio español en estos días de desgracia y luto por una colisión distinta, la de los trenes. Pero esta coincidencia desafortunada y negra no le resta mérito a una película notable. Me está gustando este Sánchez Arévalo cada vez más libre, capaz de embarcarse en historias y géneros muy dispares, alejándose de la "autoría". Mejor la firma, que garantiza películas interesantes, logradas, sean del género que sean.
Ésta es un thriller. Poliédrico y bastante sorprendente, aunque más en la primera mitad que en la segunda. A medida que la fórmula se entiende, el Sánchez Arévalo guionista y su cómplice Ramón Campos se ven obligados a inventar nuevas sorpresas que mantengan el nivel y no todas son tan estupendas como las primeras. Pero tiene diálogos magníficos, intérpretes sólidos, dirección y montaje pegados al terreno. Y le sale.
Para los actores, asumiendo todos los registros posibles de lo que pasa después de un atraco, este trabajo tiene que haber sido un regalo. Y eso que aquí gastamos poco croma y poca IA. Cuando eso entre en juego en nuestra raquítica industria, tendremos una nueva colisión.


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