lunes, 27 de noviembre de 2023

Napoleón

Ridley Scott ya no se lee los guiones.

Coge los cuatro papeles que le pasan con la escena del día y rueda como el maestro que es desde hace décadas. Naturalmente, cada escena que va sumando así al cumplimiento del plan de producción le queda espectacular, intimista, elegante o descarnada según toque, con una precisión y nivel estético al alcance de muy pocos.

Pero cuando Ridley ya está rodando la siguiente, hay que unir las escenas de Napoleón con el libreto como guía para el montador y para el público final, que sigue su narrativa sentado ante la gran pantalla.

Entonces llega nuestro Waterloo.


 

miércoles, 22 de noviembre de 2023

El sol del futuro

Nanni Moretti era el último veterano de la temporada del que quería ver película, aunque creo que la suya se estrenó la primera. Antes de la de AllenErice Scorsese. No parece casual que los americanos se despidan (o quizá no) del cine obsequiándonos una ficción al uso, sin meta-cine ni autorreferencias (más allá de las temáticas).

El español y el italiano, en cambio, reflexionan sobre el oficio de hacer películas, el papel de los directores, el capricho de los intérpretes, los géneros nunca logrados (¡ay, el musical...!) y la propia vida vivida a través del cine, condenada a él.

Moretti hace de Moretti como sólo él sabe, aunque en algunos momentos me parece Erice reencarnado. El director que representa puede no ser exactamente nadie, pero comparte con Moretti su soberbia moral, su izquierdismo por libre, su humor  agresivo (lo de Netflix es para enmarcar) y su desesperado amor por un cine que agoniza.  

Todo lo sazona con una paleta de color y luz netamente italianos, canciones de su tierra enormemente populares y queridas incluso aquí, un circo ambulante (que sería del cine italiano sin sus circos) y números musicales sacados de la manga. Hasta un desfile de la ficticia victoria para celebrar un futuro que nunca existió. Deliciosa.   
  

martes, 21 de noviembre de 2023

Están locos estos nipones

 

Cartel de As Bestas para los cines japoneses.

Como dice mi amigo Luis: Igual es que en Japón les mola ver pelis "que no son lo que te esperas".

jueves, 9 de noviembre de 2023

XVIII Festival de Cine Inédito de Mérida

Aquí está de nuevo el Festival de Cine que más me gusta de los que cada año se celebran en España, el que se hace por pura vocación de servicio cultural al ciudadano, por unos tíos entregados, sensibles y eficientes, que además son mis amigos.

Hoy han presentado la sección oficial y la programación por días, que cubre del 16 al 25 de noviembre. Aquí van las pelis, para quien tenga la fortuna de ir, vivir o estar en Mérida esa semana.









Y además, la imprescindible sección Cine y Escuela, los talleres de Cine Asiático, la película sorpresa, la revista y todo lo demás. Hecho con mimo, para darle mimo a tanto cinéfilo desamparado como hay por ahí (muchas de esas películas nunca llegarán a estrenarse en los cines extremeños).

Así que a por todas.

Y a vosotros, Ángel Briz, David Garrido Bazán y compañía, os digo lo de todos los años, con la esperanza de que lo sigáis haciendo hasta que yo vuelva y aún después: Gracias por resistir. 

festivalcinemerida.com 

martes, 31 de octubre de 2023

Octubre aciago


Piper Laurie


Carlos Pumares


Jesús Guzmán


Dariush Mehrjui y Vahideh Mohammadifar


Matthew Perry 

lunes, 23 de octubre de 2023

Los asesinos de la luna


Vaya por delante que ésta de Scorsese es la penúltima película en lo que le queda a 2023 cuyo estreno en cine me importa. O lo que es lo mismo, que es de las pocas por las que estoy dispuesto a pagar la entrada. Para los que, además, miden las experiencias (película, novela, obra de teatro, exposición o concierto) "al peso", tiene el valor añadido de durar tres horas y veintiséis minutos.

Ese es el talón de Aquiles de Los asesinos de la luna: dura demasiado. El asunto está claro desde el minuto uno o cualquier trailer que te lleves a la boca. Todo está primorosamente construido, localizaciones, ambientación de época, puesta en escena de una sociedad mugrosa en poblaciones sin glamour, manchadas de sangre y petróleo. La mayoría de personajes se trazan con pulso y trastienda, aunque algunos sólo tengan pulso o trastienda (hermano e hijos de Ernest, pareja/amante de William Hale). 

Los estallidos de violencia y el crimen principal y más escalofriante, que es el que no se consuma, son tan solventes y estremecedores como pide una del viejo Marty. Estrellas como Leonardo DiCaprio y Robert De Niro le otorgan lustre al desarrollo y la galería de secundarios importantes da la vuelta a la manzana. El impagable casting fisonómico es también marca de la casa. Los diálogos lucen ingeniosos y naturales. La banda sonora, un poco monótona, es igualmente buena y tiene el buen gusto de no cubrir el metraje entero.


Pero, con todo eso brillando, bastante razón tiene el Variety cuando califica la película-caso de "masacre a cámara lenta que se ahoga tanto en los detalles que  pierde el hilo". Estoy de acuerdo en eso con el crítico Peter Debruge. A la película le falta linealidad, se demora en demasiadas cuestiones tangenciales perfectamente prescindibles (por ejemplo, la masonería de William, los robos y timbas, los parlamentos en indio subtitulados a capricho, la voz en off que va y viene sin criterio claro). Hay elementos, en cambio, que por falta de explicaciones quedan confusos, al extrañamiento o interpretación ciega del espectador. 

Con un punto de partida más sintético, Scorsese y su eterna montadora Thelma Schoonmaker hubiesen concretado una propuesta muy potente. Su talento, no obstante, queda más que plasmado en una historia en la que el ritmo y el interés no decaen en ningún momento. Es al final del viaje cuando te preguntas si las escenas debían durar lo que duran y si todas eran necesarias. Puede que Scorsese y Thelma se vean ya tan al final del camino que no quieran sacrificar nada de lo que tanto esfuerzo cuesta levantar a los ochenta. Lo entiendo en el director, pero no tanto en la montadora que se ha enfrentado a Toro salvaje, Uno de los nuestros, Casino o La Edad de la Inocencia. En fin, parece que han crecido en metraje ambos a la par: ni El lobo de Wall Street, ni Silencio, ni El irlandés (también del tándem Martin-Thelma, las más recientes), moderan su extensión en material rodado o su montaje. 

Así que toca dejarse llevar, que el espectáculo, en cualquier caso, está servido. Que vuelve el De Niro que nunca debió marcharse y el hallazgo de Lily Gladstone como la impenetrable y romántica Molly. Sólo lamento que Di Caprio esté casi todo el tiempo en pantalla, porque su rictus de pueblerino pasado de whisky y entendederas limitadas acaba agotándome. A lo mejor fue eso lo que se me hizo largo.

 

jueves, 19 de octubre de 2023

Nowhere

Netflix es la viva representación del tiempo en que vivimos, entre sensacionalismo y "shoft" (suena más sucio que "light"). 

Para ejercer en régimen de supremacía, le bastan los grandes hitos del catálogo (todos de su primera época), los subarriendos de pelaje variopinto cocinados en otras plataformas/productoras, los nuevos productos documentales de chismorreo deportivo, las películas de autor con un innegociable "tuneo netflix", las series a manivela promocionadas siempre como la que no te puedes perder, sobre la que todo el mundo está hablando, perfecta para un maratón de fin de semana, noche de sofá y palomitas, etc. etc. Y, por supuesto, las películas de algún realizador aupado por un éxito previo de la propia plataforma. Para el caso, Albert Pintó, que ha dirigido casas de papeles, cielos de colores... y que se atreve con el contenedor flotante de Nowhere encantado de la vida. 

Es lógico: resulta difícil resistirse al reto de mantener el ritmo y el interés en un espacio prácticamente único (aunque la película tenga también un prólogo olvidable y algunos flashbacks que oxigenan el desarrollo). La tentación es aún mayor si cuentas con Anna Castillo para protagonizar la pesadilla, siendo el único personaje en pantalla en un 85% del metraje o más. 

Nowhere se sostiene sobre los hombros de esta actriz prodigiosa. Hombros de un cuerpecito que parece capaz de soportar cualquier producto y salir triunfante o, como poco, indemne (véase la miniserie Un cuento perfecto, cursilada netflix que se hace hasta simpática solo gracias a ella). 

Si se asume la endeble premisa argumental de Nowhere y se le conceden unos cuantos minutos al viaje para entrar en situación, hay que admitir que Pintó sabe manejarse en el contenedor flotante, donde pasa un poco de todo eso que suele pasar en las historias de supervivencia extrema. Pero claro: Albert Pintó no es Rodrigo Cortés

Por cierto, Cortés ha fichado a Anna Castillo en su próxima película, sacándola de Netflix antes de que se ahogue.