Sony y Marvel se pusieron de acuerdo en derechos y dividendos y Tom Holland se quedó como Spiderman, con Zendaya por novia y Jacob Batalon como amiguete. Bien, muy bien, a veces el dinero anima a decidir con sensatez (y rápido).
Seguramente por ese nuevo acuerdo, la peli huele un poco a reseteo. Hay que salir del lío que se montó en la anterior con los universos y las desmemorias. Pero también incluir un nuevo super-misterio para ser resuelto por el héroe, añadirle una pizca de problemas arácnidos y peter-problemas, invitar a algunos compañeros ilustres (Hulk y Punisher en cabeza), y mezclarlo todo en la batidora de un guion que se respete a sí mismo.
Les ha salido estupenda, al menos para los fans, entre los que me cuento. Spidey siempre fue el mejor, el más ingenuo y divertido, el del corazón puro, agilidad arrolladora, fuerza imparable; quien elevaba con su presencia cualquier otro protagonista de Marvel, en sus cómics o en los de los demás, en una película o en cien.
Tu amigo y vecino, una red segura contra blockbusters vacíos de los que el verano está lleno.



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