martes, 8 de septiembre de 2015

Ático sin ascensor

Una película pequeñita y newyorkina, sin demasiadas pretensiones, que juega su baza principal en ver a Morgan Freeman y Diane Keaton demostrando lo poco que les hace falta para llenar la pantalla y hacerse querer.  Y que ostenta el mérito, nada desdeñable, de contar la historia de una pareja en la ancianidad, que aún se quiere y que teme por sus últimos días sin confesárselo de forma explícita ni lacrimógena. Ni siquiera el tema del matrimonio interracial, apuntalado con flasbacks bastante inocuos, es motivo de subrayados o dramatismos de saldo.



Todo ligero, todo tranquilo. Los espectadores entrados en años, que también tienen derecho a identificarse con historias de la pantalla grande, son su público natural. Y les resultará grata de ver, aunque muchos esperarán a que la pasen por la tele.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Exposición molona

Hoy inaugura mi colega Domingo una de Pop art, mitomanía y mucho Cine. 
Si estáis en Madrid, os la recomiendo


sábado, 29 de agosto de 2015

Radio, amigos y cine

El lunes 31 de Agosto comienza la nueva temporada de Aquí en la Onda Madrid, el regreso a la radio de mi amigo y en ocasiones maestro Alberto Granados. Además de contar con Rosana Güiza como copiloto, el boss ha llamado a un puñado de veteranos para contar cosas interesantes. A mí me toca el cine. Y Alberto es la mejor garantía de que nos divertiremos.

lunes, 17 de agosto de 2015

jueves, 23 de julio de 2015

Inside out

Salvo las franquicias que siguen enredando en nuestra pasión por el Apocalipsis, que no encajan con su tradicional posicionamiento esperanzador, Disney se lo ha comprado prácticamente todo en la industria de los grandes taquillazos: la pujante Marvel, la cósmica Lucasfilms, la imaginativa Pixar. En cada una de ellas mete mano o deja hacer según vaya ese día la reunión del Estudio y con ambas formas de presidir semejante circo de cien pistas puede obtener aciertos y cosechar errores.


La niña bonita, en cualquier caso y por afinidad evidente con las esencias de la casa, es la revolucionaria, desenfadada y familiar Pixar. Desde los tiempos ya lejanos en los que La Sirenita, La bella y la bestia, Aladdín y El rey león señalaron la última cima de la magia Disney, todas las obras maestras del cine de animación se han cocinado en la factoría del flexo. Con algunos baches creativos en el último lustro perfectamente asumibles, puesto que sólo se quedan a unos pocos pasos de su excelencia habitual.


Inside out es la última entrega de este feliz ejército de talentos con camisas floreadas. Ya son mayorcitos, pero han decidido no acomodarse. La premisa parece ser el más difícil todavía, que es lo que mejores frutos les ha dado desde que movieron el primero de sus personajes en 3d. Ahora se han metido en la mente de una niña al borde de la adolescencia y sus sentimientos ante el cambio. Total nada.

Lo hacen con la inestimable ayuda de la alegría, el miedo, el asco, la ira y la tristeza, que manejan las reacciones de la pequeña, buscando mantener un equilibrio más precario cada día que pasa. Una crisis imprevista expulsa a alegría y tristeza de la sala de control, dejando a la jovencita en manos de la ira, el asco y el miedo. Lo que viene después es un viaje alucinante por los recovecos de la mente humana, versión infantil, que permite desplegar todas las maravillas de un equipo insuperable, que se esmera hasta el asombro para acertar con el gag y el detalle, la emoción y la intriga, el mensaje y la forma.


Pixar es lo que Disney fue, pero multiplicado por la ambición artística y técnica de unos tipos pegados al móvil, en una sociedad ebria de estímulos. El resultado es más complejo, como los tiempos piden aunque la mayoría del cine estadounidense lo ignore. Por eso los chicos de Lasseter marcan la diferencia. El grueso de películas que salen del Hollywood actual acabarán en el basurero de los recuerdos olvidados.

Las de Pixar no.




viernes, 10 de julio de 2015