lunes, 2 de noviembre de 2026

La ballena

 

He tardado en enfrentarme a la penúltima película de redención de Darren Aronofsky. El tío se arriesga, indudablemente, es uno de los pocos autores reales en la industria estadounidense, pero me da en ocasiones un poco de pereza. Con La ballena me la daba, por ese rollo tan de Hollywood de la redención doble (personaje y actor), pero al fin me decidí a verla en este largo puente. 

Es una película desoladora y -a su modo- bonita, bastante ambigua pero siempre tristísima, atinada y abierta, algo casi imposible de ver ya en el cine de Holywood, que lo deja todo atado y bien atado aunque tenga que inventarse tres finales consecutivos y no cortar ninguno.

No sé de dónde levanta Darren la pasta, para hacer sus películas y para conseguir que lleguen a los Oscar y ganen casi siempre alguno de los importantes. Pero lo consigue y sigue rodando sus historias amargas de juguetes rotos, reventados a equivocaciones, pero dignos de compasión y a veces hasta de respeto. 

Creo que el rescate de Brendan Fraser durará más que el de Rourke.   

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