miércoles, 15 de julio de 2009

La proposición: Mentirijillas de Sandra


Esta chavala de 45 primaveras, buena comediante y con otros registros (Crash, Historia de un Crimen) que por lo visto rentan menos, vuelve por donde los estudios suelen sugerirle: una historia romántica con chispitas de humor, familia adoptiva en permanente estado navideño y un compañero que acabará besándola ante un puñado de norteamericanos conmovidos por una pública declaración de amor y matrimonio. ¿Os suena? Pues eso, lo de siempre, moderadamente divertido, fastuosamente previsible y perfecto para pasar con palomitas en sala refrigerada de julio.

A veces me pregunto, con lo apañadita que es la fórmula, por qué el cine español no se hace su adaptación estandarizable, tierras cántabras en lugar de Alaska o costa andaluza en lugar de Profundo Sur y a tirar millas. Otras cinematografías continentales han visto el filón hace tiempo y lo aprovechan con razonable éxito: revisad comedia romántica francesa, italiana, alemana, inglesa (de las de inglés estirado de visita en Irlanda...).

Y si la Bullock tiene todavía tirón para pegar taquillazos en USA y de paso el resto del mundo, a lo mejor podemos pensar que por aquí hay actrices sentimental y humorísticamente capaces y rentables, aún a nivel eminentemente local: Maribel Verdú, Ariadna Gil, Emma Suarez, Marta Etura, Toni Acosta...

Y tampoco faltan actores que les den la réplica tipo "hombre auténtico pero sensible". A bote pronto Pere Ponce, Luis Tosar, Jose Luis García Pérez, Fernando Tejero,...

¿Cine comercial? Vale, venga, abochornémonos treinta segundos. Y luego ¿quién se apunta?

viernes, 10 de julio de 2009

Un novio para mi mujer


Juan Taratuto, el autor de "No sos vos, soy yo" sigue profundizando en la comicidad trágica de la vida en pareja y lo hace a través de otro personaje memorable, el Tenso, que esta vez viene especialmente bien arropado por su partenaire, la Tana (una mujer insoportable que no sabe lo maravillosa que puede ser cuando le sale), además de por un seductor que trabaja el donjuanismo como si fuera espionaje de alto nivel y un plantel de amigos que funcionan como un solo personaje –no en balde hacen equipo en la cancha-.

Recursos ya conocidos, como la confesión a cámara en una sesión de terapia, y originales, como la aceptación que recibe el discurso de ella en su aborrecimiento sistemático de todo y de todos, o el estilo del Cuervo Flores para recordarle a la Tana su condición de bella y adorable, adornan esta película agridulce y divertidísima.

Parece que únicamente los argentinos han dado en los últimos tiempos con la fórmula para poner en pie este estilo de historia y hacer que de verdad funcione, arranque la carcajada, sorprenda y conmueva. Con una credibilidad a prueba de inverosimilitudes. ¿Será el acento? ¿La apabullante calidad de los intérpretes…? No sé, pero si a alguien le queda lindo el pesimismo, es a ellos.

lunes, 6 de julio de 2009

Pagafantas: dos estrenos, doble ración de carcajadas


La ví en Málaga y la he visto en su preestreno en Madrid y lo más significativo a mi parecer es que las risas se percibían igual de contundentes en los dos escenarios. Risa genuina, agradecida y cómplice, de cuando la comedia se te mete dentro y te zarandea en su tio vivo sin marearte ni cansarte. De cuando recomiendas la película y estás dispuesto a acompañar al novato/a hasta el cine para repetir, porque sabes que la risa volverá a tus labios.

A Cobeaga no se le ha subido a la cabeza la reputación de cortometrajista de calidad a la hora de abordar su primer largo. Se ha metido con humildad y buen paso en una historia sencilla de la que se podía sacar partido y vaya si lo ha hecho. Le apoya, además del guión más fresquito de los últimos veranos patrios, un reparto de comediantes más o menos curtidos, pero sobre todo solventes: Gorka llega a un nivel que le expone al encasillamiento, Julian López le lleva el caso con patético donaire, Kity Manver se arrima con el texto menos torero de la función, Sabrina Garciarena es adorablemente injusta y Ladoire da una lección magistral de lo que un secundario hábil puede hacer por una película. Lo de María Asquerino -un talento salvaje- es aparte, una sola frase y toda la mala leche que una actitud ante la pantalla es capaz de comunicar la convierten en el pepito/ogro grillo perfecto del Pagafantas.

En fin, que no quiero seguir piropeando la peli a ver si luego váis y no os parece para tanto. Ésta no es de Billy Wilder ni de Apatow ni creo que lo pretenda, ni tampoco lo necesita. Eso sí, no me imagino a ningún espectador que no ría al menos por el doble del precio de la entrada.

Tres días con la familia


Hace demasiado calor para una nueva crítica. Copio y pego la escrita para el blog de Yuglo en el pase del Festival de Málaga, donde -por cierto- ganó los premios a mis tres menciones expresas, la dirección de la debutante Mar Coll y los intérpretes de la foto:


El cine de autor demuestra lo que vale

La mayor parte del tiempo, por los motivos expuestos en un post anterior, el crítico se siente tan popular como el tío de la hora poniendo multas de aparcamiento. Pero todo Festival tiene un momento cinematográfico que le hace sentirse un auténtico privilegiado. Creo –a falta de las sorpresas de última hora- que ese momento ha sido la proyección de esta película.La familia demuestra sus posibilidades como tema mayor cuando la mirada que la observa lo hace al límite. Y todo funciona aquí hasta el límite de lo posible: guión, puesta en escena, fotografía, intérpretes. Eduard Fernández, el actor más brillante de su generación, escucha como nadie. Y Nausicaa Bonnín puede prepararse para ver su nombre mal escrito en muchas notas de prensa.La joven Mar Coll aparca en la misma puerta para traernos “cine de autor” del bueno. Que se quede el tiempo que quiera, no creo que ningún colega llame a la grúa.

jueves, 18 de junio de 2009

Noche en el museo 2


Si hubiera tenido que interrumpir unas cañas con amiguetes para meterme a ver en solitario una película de Ben Stiller que remata su título con un 2, hubiera irrumpido en la sala predispuesto a la crítica áspera o, en su defecto, me habría echado una cabezada y estas líneas no llegarían a publicarse.

Pero fui con mis peques, en plan family party (y el uso del inglés no es casual, sino actitudinal), pillamos palomitas y un elevador de silla para la más joven (cinco años escasos), estábamos de buen humor... en fin, que a poco que nos dieran yo hubiera sido presa fácil.

Todo eso no sirve de nada cuando te dan más de lo mismo partiendo de que ya no hay sorpresa (no lo olvidemos, es la número 2 de la serie). Y ese más de lo mismo sólo incluye nuevas piezas de museo vivas (cuadros, fotos, estatuas), un museo mayor, el recurso de la chica en formato cliché (y con epílogo previsible), los cameos para la galería... pero, sobre todo, un protagonista que no sabe qué cara poner pues se supone que ha cambiado pero va a volver a ser quien era en algún momento que le imprimirá ritmo y diversión extra a la historia.

Ese momento no llega. Acaso un humor soterrado -tampoco demasiado sutil- en los diálogos con el malo de turno y poquito más.

Seguramente, si en el museo 2 hubiese resucitado Santa Claus y el estreno llega en Navidad hubiese sido más condescendiente y mis peques también, porque después de mucho cine infantil con críticos de verdad (los niños) ya distingo en su forma de sentarse entre la diversión genuina y el entretenimiento moderado porque hay palomitas.

Las secuelas en Hollywood se llaman en estos casos franquicias. Creo que eso lo dice todo.

Mañana me voy al Prado a ver lo de Sorolla. Y no necesito que los cuadros cobren vida.


domingo, 14 de junio de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres


La adaptación sueca de la novela sueca parece una adaptación americana de una novela americana. Y tiene mérito, porque según se dice esto era una serie de televisión, por supuesto sueca (¿alguien ha visto una serie de televisión sueca últimamente?). Vamos, que un poco de tijera por aquí, un reparto profesional, un best seller arrollador abriendo brecha… y pleno al 15.

El libro de origen no es El código da Vinci (afortunadamente), ni El silencio de los corderos (por desgracia). En realidad, remite más a aquellos novelazos de Harold Robbins con sexo y finanzas, pero rebozado en violencia de género versión psicopatías, rancia familia rica y cabrona y un periodista intrépido como base. Lo bueno es que a esa combinación, no demasiado original, se le incorpora un personaje nuevo lleno de garra. Sí, amiguitos, Lisabeth la freak.

Y la prueba de que ahí está el meollo es que en la película sucede lo mismo. Todo está un poco visto, pero ahí está ella para enmascararlo, dignificarlo y casi elevarlo a gran película (que no, que no es tan sueca).

En fin, el que se haya leído el libro para ver de qué han prescindido y el que no lo haya leído y le dé pereza, para estar al día en poco más de 2 horas.

Se van a hinchar.

jueves, 11 de junio de 2009

SIETE MINUTOS. Optimismo antes del calor


Ésta es una de las películas que concurrió al Festival de Málaga y que, como escribí entonces, se agradeció por su planteamiento ligero y su simpatía frente a otras propuestas más ambiciosas, pero tirando a antipáticas (especialmente cuando las pretensiones no llegaban a cumplirse).

En cualquier caso, la simpatía es la base de esta propuesta no muy original pero sí confortable, para antes de los arrasadores títulos veraniegos del otro lado del charco. Porque hay comedias de mucha risa y comedias de sonrisa, y 7 minutos es una película más simpática que divertida, aunque cuenta con algunos momentos de comicidad bien logrados. Mejor cuanto menos se acercan a la parodia, que cuando irrumpe desluce claramente la función.

El reparto es su mejor arma, porque todos son solventes y atractivos, aunque brillan más cuanto más realista es su personaje: quien se anime a verla comprobará que Luis Callejo y, en especial, Toni Acosta están perfectos.

En fin, que 7 minutos no descubre nada nuevo, como tampoco lo hacen la mayoría de comedias sentimentales norteamericanas, pero deja un sabor de boca infrecuente. El de la historia ya contada, pero bien contada.