jueves, 26 de febrero de 2026

Robert Duvall: el ruiseñor victorioso

Robert Duvall murió con 95, actuó hasta los 91. Murió sin aparatosidades siniestras, en la cama, rodeado de los suyos. Empezó su carrera en Matar a un ruiseñor haciendo de Boo Radley, papel en el que solo hablaban sus ojos y su actitud corporal, ¡pero cómo!

Encadenó secundarios de fuste en La jauría humanaBullitValor de ley o M.A.S.H., por citar algunas películas imperecederas. Luego encadenó el "consigiere" de los Corleone en El padrinoEl padrino II y el coronel surfero de Apocalipsis Now.  

Optó a principales desde entonces, o papeles clave o colega de la estrella (con menos carisma pero más talento). Algunas veces se los comía crudos solo con compartir el plano. Menos divo, poniendo credibilidad y solvencia donde le mandasen, construía siempre al personaje más empático o cabrón de la película sin esfuerzo aparente, con una caracterización mínima, el vestuario y poco más. Para lograr eso lo mismo le valía un policía, un cura, un militar, un abogado, un gángster o un juez. 

Al llegar a octogenario, aún se permitió lucir longevidad y fortaleza fuera de tiempo y que resultase verosímil. Tuvo que sobrepasar los noventa para interpretar un par de papeles que no le entrañaban a esas alturas más reto que el de su salud y retirarse discretamente.

Se diría que le hubiésemos encajado sin sorpresa en una película de este año, haciendo de simpático cascarrabias, viejo cachazudo, veterano cowboy. Podríamos tenerle ahí toda la vida, como a Donald Shuterland, como su gran amigo Gene Hackman, como un pequeño puñado de tipos que animaron los años setenta y consiguieron seguir en el negocio, crecer como intérpretes, derrochar talento y rozar la inmortalidad.

Para mí que Duvall, aquel joven ruiseñor mudo, huele para siempre a Victoria.   

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