viernes, 4 de marzo de 2011

Mañana, cuando la guerra empiece

Hoy, cuando esta película se estrene, recomiendo sentir cierta debilidad por los pilotos de series apocalíptico-teens para plantearse pasar por taquilla a verla.

Sólo como capítulo inaugural de serie televisiva se justifica el guión y la calidad desigual de personajes, situaciones y recursos visuales que este título ofrece hasta su sonrojante plano final como película pero pormetedor de futuras tv-peripecias.

Lo chocante es que, desde ese planteamiento, tendría todas las papeletas para convertirse en serie de éxito y, con el tiempo, de culto.

Creo que el cartel lo dice todo:



martes, 1 de marzo de 2011

El apartamento


Anoche soñé que volvía a Manderley…


…Y lo que había allí no era una mansión en ruinas sino un apartamento de soltero. El apartamento 2A, sin nombre en la puerta, alquilado por un náufrago que por fin un día vio pisadas en la arena.

Me han dicho que 31.258 personas trabajan aún en la Consolidated Life, una empresa de seguros en la que ese náufrago -C. C. Baxter- ocupaba la mesa 821 acumulando porcentajes en su cabeza sin dejar de ser un tipo listo, astuto y que tiene imaginación. Gracias a ella y a su codiciado apartamento pasaría en tiempo récord de la mesa de tres cifras al puesto de Ayudante de dirección, convirtiéndose en el directivo más joven, después del nieto del director de la Compañía, claro está. Puro sueño americano. Pero como le dijo el señor Sheldrake al despertarle: hay que trabajar durante muchos años para llegar al piso 27 pero bastan 30 segundos para llegar a la calle.

Números, todo números en un mundo rabiosamente similar al nuestro, con su mando a distancia para huir de la soledad y de los anuncios cambiando a otro canal, con sus platos pre-cocinados e individuales, con sus frascos de pastillas para dormir… El New York del oficinista de 1960, cuya ambición profesional se reducía a un despacho propio y una llave para el lavabo de los jefes, aunque mear a su lado no dependiera de la capacidad de trabajo sino de comprarles licor y galletitas de queso que desmigarían sobre sus queridas en el sofá del apartamento de Baxter.

Y es que hace cincuenta años largos, el dios de los cineastas ateos llamado Billy Wilder sabía que, en las Consolidated del primer mundo, a nadie le importaba ya producir otra cosa que datos y confianza con los que aguantar funcionando al sistema y tener las manos libres para ponerlas sobre la ascensorista guapa y vulnerable. Ella misma lo dice al descubrir que ama a un hombre mezquino: Hay víctimas y aprovechados. Es el sino de cada cual y no tiene remedio.

A partir de ahí, nada mejor que aprovechar el apartamento de un subordinado donde evitar escenas o encuentros desagradables que pongan a la esposa en alerta y a la amante en fuga. La mayoría de lo subordinados, en 1960 y ahora, son complacientes cuando se trata de un jefe, o de cinco rifándose tu dignidad por riguroso turno. Hace falta ser de verdad un mensch (es decir, todo un hombre), para plantarse y decir no, aunque sea tarde y por la persona amada. Aunque ella ame al todopoderoso Sheldrake, ese amor le cueste un lavado de estómago y piense que tendría que inventarse una sonda para lavar el corazón.

Jack Lemmon y Shirley McLaine, C. C. Baxter y la señorita Kubelik, tienen que renunciar a sus sueños o, si se quiere, sólo a sus empleos, para dejar de hacer lo que se espera de ellos y mirarse por fin el uno al otro. Lo conseguirán en ese apartamento que va a quedarse vacío, después del champán y dándose cartas, porque la vida consiste precisamente en eso: perder muchas bazas y jugar de nuevo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Me he encontrado a la Johansson de casualidad


Y eso, que me parece una hermosa imagen para desearos buen fin de semana.

lunes, 14 de febrero de 2011

Goya 2011: por fin, la alfombra fue roja


Aunque algunas otras cosas siguen verdes:

¿Porqué el previo de España directo de TVE, aderezado con asuntos relacionados con los Goya (el pueblo donde han coincidido varios rodajes este año, la construcción de los cabezones, el notario de los sobres, etc) llevaba en cada reportaje música de películas de Hollywood? (¡y para una con la que no sucedió se trataba de la banda sonora de Cinema Paradiso!)

¿A nadie de los anoche presentes en el Real le habrá hecho pensar que la mayoría habían votado como mejor guión original el único escrito por un norteamericano?

Y hablando de norteamericanos ¿Es realmente tan importante salirse del esquema hollywoodiense de gala, tenemos que considerar los telespectadores bochornoso el remedo en pequeño de sus Oscars o es esa rendición al modelo la que ha conseguido que a la larga los Goya repercutan significativamente en la exhibición y taquilla de las películas españolas?
¿Porqué deformar los trailers de las 4 aspirantes a mejor película haciéndolo rebuscadamente cómico (sólo disfrutaba el chiste quien ya las había visto) cuando era el momento de publicitarlas lo mejor posible para más de cuatro millones de potenciales clientes?

¿Sólo a mí me dio la impresión de que los niños premiados de Pa negre, nervios aparte, tenían ciertas dificultades para expresarse en castellano correctamente y con soltura?

¿Porqué el realizador nos escamoteó el homenaje a los fallecidos este año, que a juzgar por la forma de recogerlo para los telespectadores sólo a los asistentes al teatro interesaba?

¿Estaba invitada Leire Pajín por alguna razón relacionada con su cargo? ¿La igualdad en número de premios para hombres y para mujeres? ¿La salud de nuestro cine? ...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Tiene delito llega a Taiwan


Y posa ante el Taipei 101 (580 m. de alto -hasta hace 1 año el edificio mas alto del mundo-), desde el parque Sun Yat-Sen Memorial.

Como diría Corto Maltés, siempre un poco más lejos...
Foto cortesía de Ana y Rubén

miércoles, 2 de febrero de 2011

libros de cine


Acaba de salir uno interesantísimo, sobre todo teniendo en cuenta que nuestro amigo Juan Laborda colabora en él. Venga tropa, que el cine también se piensa y se lee. Animarse, que hace un frío pelón y a veces apetece más quedarse en casa que ir al cine.

Con este libro se pueden hacer ambas cosas.

P:D: Y encima sobre Gilliam, uno de los pocos locos que van quedando en el negocio.